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La corrupción de la razón que se cree incorrupta
Por Marco Fonseca - Guatemala, 30 de junio de 2016

Aunque mucho de lo que dice Mario Roberto Morales en su pieza «¿Vamos a un gobierno incorrupto?» (ver http://goo.gl/oIbVOR), sobre todo acerca de la necesidad de una coordinación entre colectivos urbanos politizados y los movimientos sociales mayoritarios y más organizados, es eco de nuestros propios argumentos hechos en repetidas ocasiones, y en ese sentido estamos de acuerdo, hay por lo menos dos cosas que sin embargo no suenan bien.

Primero, la trillada y poco diferenciada crítica a la CICIG como un todo, como si no fuera posible distinguir entre aspectos judiciales y aspectos ideológicos, como si dicha instancia no hubiera surgido de los Acuerdos de Paz y como si la misma no hubiera adquirido su protagonismo judicial con el respaldo de la protesta ciudadana en 2015. No se pueden ignorar estos aspectos solo porque la CICIG misma haya, en varias ocasiones, excedido su papel judicial y haya adoptado una postura ideológica que coincide con la política de promoción democrática de Washington. Siempre hay que recordar que la Guatemala de OPM nunca puede ser comparada con el Ecuador de Correa, Bolivia de Morales o Venezuela de Chavez/Maduro. En cuanto a la lucha contra la corrupción y sus vínculos con el sector privado GUATEMALA NO ES EL PLAN PILOTO DE NADIE. Y si la CICIG, con presión ciudadana, lleva su trabajo a sus consecuencias lógicas, es el sector privado y sus socios internacionales (muchas corporaciones de EE.UU.) los que van a salir expuestos por corrupción y robo del bien común y el patrimonio nacional.

Y, segundo, el llamado revolucionario que hace MRM, sobre todo a los movimientos de la «Guatemala profunda», es una negación total, absolutamente total, de sus argumentos repetidos mil veces sobre la necesidad de desarrollar un «ideario liberal» o un programa político y económico de «verdadero comercio libre» sin monopolios y con un «empresariado progresista» como si estuviéremos en 1944-1954 (http://wp.me/p6sBvp-mV; http://wp.me/p6sBvp-nL).

Eso de que «La miseria une a extraños en la cama», como lo dice Shakespeare en La Tempestad, es algo que ya dijimos aquí precisamente sobre la coincidencia entre la crítica que tanto MRM como Ricardo Méndez Ruíz hacen a la CICIG (https://www.facebook.com/marcovfonseca/posts/55684370783431).

MRM, pues, nos sigue sirviendo una de cal y otra de arena (http://wp.me/p6sBvp-nL).

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es instructor en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University.

www. albedrio.org


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