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La lógica del negocio de la enfermedad y los genéricos
Por Marcela Gereda - Madrid, 9 de marzo de 2007
marcela.gereda@gmail.com

En Guatemala, como en toda América Latina y en el mundo es urgente detener el negocio a costa de la salud.

A pesar de las miles de manifestaciones, pancartas, gritos, euforias, las muchedumbres desde Chiapas hasta Zacapa solicitando que no se firmara el TLC, el TLC sin ningún empacho fue firmado (y hasta con sonrisa), nos queda por lo tanto siquiera que se juegue con nuestras reglas: que los temas sobre medicamentos deberían ser excluidos de las negociaciones del TLC. La salud es un derecho y es la vida. Bajo ninguna circunstancia debería de entrar en el juego como un negocio.

Es cosa sabida que son las multinacionales farmacéuticas las que controlan el mundo, las que tienen el poder de decidir qué poblaciones mueren y cuáles no.

El médico alemán y activista de derechos humanos, Matías Rath ha denunciado recientemente a gigantescas multinacionales por conseguir eliminar los productos naturales como alternativa a los productos farmacéuticos a través del llamado Codex Alimentaius , también al Presidente Bush por sus grandes crímenes contra la humanidad. En su libro “Por qué los animales no sufren infartos y las personas sí”, el Dr. Rath insiste sobre cómo la lógica de la industria farmacéutica funge en el negocio de la industria de la enfermedad, volviéndola una inversión, es decir al hacer de la salud un patético y sinistro negocio. En el mismo, el activista desenmascaró el principio de patentabilidad con el que se rige la industria farmacéutica, pues el mismo sustituye el principio de investigar para curar por el de generar capital privado, también responsabilizó a la industria farmacéutica por la muerte prematura de cientos de millones en todo el mundo en las últimas décadas y de la ruina económica de las naciones y de las personas a causa del gasto en medicamentos. En su denuncia del negocio de la enfermedad, el Dr. Rath dice: “no puede aceptarse que unos cuantos inversionistas apoyen sin escrúpulos (incluida la administración actual de EE.UU y Gran Bretaña) sacrificar la salud de millones de personas y la economía de los países del sistema-mundo con el propósito de seguir manteniendo este millonario fraude en nuestro planeta”.

El actual sistema-mundo capitalista neoliberal aniquila a la humanidad. Las industrias farmacéuticas no han crecido de manera natural, pues su capital ha venido de bloquear los medicamentos genéricos accesibles para la población, para a través de ello dejar a la gente en un callejón sin salida, también haciéndolos no patentables de forma que no estuvieran disponibles en ninguna parte del mundo. A principios del siglo XX, el grupo Rockefeller ya controlaba la mayor parte del negocio petrolero de EE.UU y otros países, y fue a través de este capital que este grupo decidió convertir la salud en un nuevo mercado.

Según el Dr. Rath, la academia norteamericana ha comprado también la enseñanza médica, pues esta se centró en el uso de fármacos y consideró a los genéricos como “inadecuados”. Son estos médicos los que no saben que el Premio Nóbel por el papel de la vitamina C en el metabolismo celular se concedió en 1937. Pocos son los médicos que saben del papel fundamental de las vitaminas y minerales, puesto que el organismo en incapaz de producir vitamina C por sí sólo, así como tampoco el cuerpo produce el aminoácido natural lisina con el que es posible detener la propagación del cáncer, pues el cáncer conforma la venta y compra de muchos fármacos, uno de los negocios más rentables para esta industria del negocio de la enfermedad.

Es esto un crimen contra el derecho más básico de los seres humanos: la vida. En Guatemala, como en tantos otros países, nuestra democracia está asesinada, no queremos que además de nuestra crisis democrática, los tratados de libre comercio y el sistema de expansión capitalista, ahora también liquiden la salud del pueblo, haciendo de los fármacos un cruel cuanto injusto y abominable negocio.

Los productos protegidos por las patentes del negocio de la enfermedad pueden llegar a

costar veinte veces más que un genérico. El ingreso de los genéricos con el TLC se ve afectado no solo por patentes sino por la protección de datos de prueba que obliga a que a mas de 20 años de protección por patente, no puedan ingresar los genéricos por 5 años más. Considerando además que si no hay genéricos, el costo de los medicamentos que en gran parte también deben ser comprados por el Estado y el Seguro Social, deben pagar los costos de patentes y marcas registradas.

Exigimos al Estado (si es que existe) que se implemente el uso de genéricos en los abandonados y desmantelados centros de salud pública en el país.

Un Estado colapsado. Una cooperación internacional que lucra con nuestra pobreza. Una industria farmacéutica que se enriquece con nuestras enfermedades. Una democracia asesinada. Me puede explicar alguien por favor ¿en qué mundo vivimos hoy? Si hubiera un Oscar a la deshumanización de la historia, sin duda recibiríamos el premio y en el público estaría el sistema capitalista que le clava a la humanidad la daga.

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