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Carta a una joven amiga
Por Marcela Gereda - Guatemala, 16 de mayo de 2008

Contrario a la naturaleza, aquí son los padres los que entierran a los hijos.

Esta carta tiene su punto de partida en la muerte. Su punto de llegada es la vida. “Marcela, creo que ya no hay nada qué hacer, ya todo está perdido”, sé que dice una joven amiga.

Esta joven amiga no sólo es una excelente y comprometida maestra de párvulos, es además hijastra
del asesino de su madre y de su hermana.

Úrsula Méndez acompaña y sabe dar todos los días a sus alumnos. Les acompaña en ese proceso apasionado y comprometido de la comprensión del mundo que habitamos.

Enseña a sus alumnos su lugar en el mundo, un mundo que le arrebató a las suyas y a ella su lugar.
Estos días he estado preguntándome esa duda que acompaña a cualquier muerte ¿Para qué es la vida?

Raymond Carver dejó en una entrevista su respuesta: “Yo siempre he derrochado”. Era casi una ley de Carver no ahorrar nada para el futuro, usar diariamente las cosas del mejor modo posible, confiar en que luego vendrían más. En su tabaquera llevaba escrito este lema: Ahora.

Pensando en ese “ahora”, caminado un poco con el dolor de Úrsula; pensando en la mano de la injusticia humana que produce y perpetua el sufrimiento de otros, planteándome por qué en este país la vida no vale nada, confieso seguir atónita ante tanta injusticia y dolor.

Es doloroso decirlo, pero en este país la vida no vale nada. Contrario a la ley de la naturaleza, aquí, son los padres quienes entierran a los hijos. Los jóvenes se mueren como moscas. Sus muertes nos disminuyen como humanos. Los casos injustos siguen impunes. La justicia no se aparece ni se asoma siquiera a guiñarnos un ojo.

El sufrimiento que a veces nos sucede y nos habita me lleva a ver y reflexionar sobre la muerte como un hecho colectivo. ¿Cuánto perdemos los guatemaltecos con estos asesinatos brutales? Perdemos la oportunidad de ser un todo, de ser suma lograda.

Por eso, a mí a veces también me da por sentir que ya todo está perdido. Pero no podemos ceder. No debemos sucumbir. Y si esto fuera cierto, que ya todo está perdido, mi pluma entonces se queda también sin papel ni tinta.

Puede que nos equivoquemos, pero creo que no todo está perdido. No mientras haya quienes quieran compartir con la humanidad y con la experiencia de los otros. No mientras logremos hacer vivir a quienes ya no están. No mientras aprendamos a mirar y vivir con la vida de esos otros que han sido expulsados del tiempo, no mientras llevemos la justicia a sus últimas consecuencias.

Podemos intentar vivir ese “ahora” con la mirada de los que antes estuvieron, escuchando con los ojos bien abiertos para compensar un poco el mal del mundo, las vendas y las cegueras de los hombres, el desperdicio humano hacia sus iguales.

Debemos permanecer alerta para conservar aquellas muertes que son vidas. Esos que ya no están deben acompañarnos en la construcción de ese “nosotros”, de esa suma que buscamos ser.

No hay consuelo posible Úrsula. Hay la posibilidad de otro mundo a partir de quienes ya no están, pero siguen como testigos. Hay el compartir una vida llena de pasado, haciendo coexistir el pasado y el futuro.

Estas ausencias quizás, dentro de quinientos años, nos señalen la indecencia de una manera de construir el mundo, quizás cuenten a las generaciones futuras el rostro humano de sus víctimas, reconociendo su dimensión humana y plena de testigos, no de víctimas. Testigos de las injusticias del mundo. Testigos de la muerte como algo colectivo.

Chapines, ¿hasta cuándo seguiremos permitiendo que haya impunidad?, ¿hasta cuándo nos quedaremos de brazos cruzados frente a las injusticias y el dolor de los otros?

Úrsula; hay poco qué decir, pero mucho por hacer. Hay la esperanza de que esos pequeñitos a quienes enseñas todos los días sean la posibilidad de otra Guatemala, una en la que la vida si valga y la justicia llegue. Te queremos y estamos contigo en esa construcción: Inés, Marcela, Juan Carlos, Juan, Ken y tantísimos otros que queremos aprender a caminar como tú lo sabes hacer.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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