Enseñar con el ejemplo
Por
Mariano González . - Guatemala, 1 de septiembre de 2010
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Se puede estar de acuerdo o no con los objetivos y los métodos utilizados por Estudiantes por la Autonomía (EPA), sin embargo, uno de los significados más importante que han tenido sus acciones es forzar a discusión los agudos problemas de la Universidad de San Carlos, cosa que, de otra manera, no sería posible tratar con la misma amplitud. A través de sus acciones, se han expuesto de manera rotunda y con una necesidad apremiante, las contradicciones existentes en lo político y lo académico de esta casa de estudios. Y ha sido tan efectiva la toma de la Universidad que, de acuerdo a la información de medios de comunicación, el Consejo Superior Universitario ya habla de la necesidad de un diálogo más amplio o la necesidad, apuntada por un grupo de docentes, de un congreso universitario para tratar los problemas de la USAC. Cosa que, debe insistirse, no sería posible sin la acción de EPA.
Ojalá que no suceda como en otras ocasiones que una situación crítica como la que existe, sea absorbida por la inercia institucional o, pasada la crisis, se pierdan de vista los aspectos de fondo y, consecuentemente, las posibilidades de cambio que vienen a producirse por la ruptura de esa inercia.
Cualquier proceso de diálogo honesto debe dar cabida a la discusión sobre el estado deteriorado del gobierno y la academia universitaria. Por ejemplo, las elecciones a rector o a decano de facultades importantes requieren revisión. Ser candidato a uno de esos puestos, bajo las actuales condiciones, necesita financiamiento que puede resultar de dudosa procedencia: partidos políticos o grupos de presión con intereses inconfesables.(i) Y sobre todo, en el nivel académico, hay fallas y vacíos graves que deben resolverse a través de un esfuerzo conjunto.
Muy sesgadamente, sin embargo, estas fallas y vacíos se suelen reducir a aspectos ligados al nivel con el que ingresan los estudiantes a la Universidad. Poco se habla de la baja calidad académica de los docentes (no todos, por supuesto). Al respecto, tengo muy presente una observación que hacía el profesor chileno Helio Gallardo al decir que los docentes en la Universidad son una especie de 007: tienen licencia para hacer casi cualquier cosa. Abusando de la libertad de cátedra se puede enseñar (o no) lo que al profesor se le ocurra o tratar de forma autoritaria a los estudiantes, máxime cuando las asociaciones estudiantiles se encuentran tan disminuidas o en estado tan lamentable (como la AEU) que no pueden hacer contrapeso efectivo a los desmanes docentes.
Esto viene al caso porque lo último que pasó en esta situación, fue la pelea entre estudiantes y docentes en el Centro Universitario Metropolitano, lo que viene a ser una patética forma de predicar con el ejemplo.
Tanto este evento como la muerte de una estudiante en un accidente ligado a una posible persecución, colocan en una situación difícil al CSU que debería tomar en serio la idea de despejar la mesa para un posible diálogo.(ii) Esta situación obliga a la cordura y a un diálogo en que exista la capacidad de tomar en cuenta la racionalidad existente en las demandas de EPA, que insisto, apuntan a condiciones reales de deterioro político y académico de la San Carlos.
(i) Pero además, hay otros aspectos que no se han discutido adecuadamente. Hace algunos años, el CSU eliminó el artículo 31 del reglamento electoral de la Universidad que obligaba a las autoridades a entregar sus puestos al término de su mandato (4 años). Con esto se han abierto las puertas a que una serie de autoridades, entre ellas las de medicina y psicología, hayan rebasado dicho período de tiempo. En la práctica, esto significa que las autoridades que se quieran reelegir tengan más tiempo en el cargo o puedan maniobrar en el caso de resultados que les sean adversos.
(ii) Y que también exige esclarecimiento legal y pronta justicia.
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