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Las vergonzosas mentiras del imperio contra la solidaridad cubana
Por Mauricio José Chaulón Vélez - Guatemala, 25 de marzo de 2019

En un reciente reportaje firmado por el «periodista» Nicholas Casey, el diario estadounidense New York Times expuso que algunos médicos cubanos «declaraban» que en Venezuela proporcionaban atención en salud siempre y cuando los pacientes demostraran que eran simpatizantes de Nicolás Maduro y/o del Partido Socialista Unido de Venezuela, y que los opositores no eran atendidos por las brigadas cubanas por ser precisamente eso, pertenecientes a la oposición.

La noticia es decadente y vergonzosa por sí sola, ya que se trata de otra falsedad dentro de la orquestada campaña de inventos en contra de la Revolución Bolivariana y la Revolución Cubana. Y desde mi experiencia personal procedo a argumentar por qué su contenido es, a todas luces, una vil mentira.

Cuando llegué a Cuba para iniciar mi tratamiento médico por una leucemia linfoblástica aguda, fui recibido de manera solidaria. Pero debo ser más certero: todo comenzó aquí, en Guatemala. Desde el contacto con la embajada cubana, la solidaridad se demostró siempre. La forma en que mi familia y yo fuimos atendidos por las y los médicos en la capital y en Escuintla, fue extraordinaria. Nunca se nos preguntó nada en relación a nuestra ideología o pertenencias políticas. En la isla tampoco.

El personal del hospital Enrique Cabrera Cossío nos atendió con amor desde mi llegada. Y lo reafirmo: con amor. Jamás fuimos cuestionados sobre prácticas políticas o cualquier vinculación al respecto. Y lo reafirmo: jamás. Incluso, recuerdo cuando tuvimos un problema para obtener dinero de los cajeros automáticos en La Habana y pensamos, desde la lógica de nuestro contexto de origen, que si no resolvíamos nos pedirían que dejáramos el hospital o tal vez que se retrasarían los exámenes y el tratamiento. No fue así, al contrario. Nos dijeron que no nos negarían nada y que pagáramos cuando pudiésemos hacerlo.

Con el personal médico y administrativo conversábamos de todo, no solo de política. Y con algunas y algunos éramos más afines en la ideología comunista, porque no todas y todos pensaban igual. Pero así, Cuba me volvió a demostrar que es más diversa de lo que se cree, lo cual no significa que en aquel país se sea contrarrevolucionario porque se tengan opiniones encontradas y que no se persigue a nadie por hacer críticas al proceso de la Revolución. No.

Quienes deben rendir cuentas ante la justicia son quienes participan en intentar derribar la Revolución, sirviendo a los intereses de unos cuantos para desfavorecer a las mayorías de todo un pueblo al que le ha costado tanto su emancipación. Eso es diferente. Y ni siquiera a estas personas vende patrias se les niega el derecho a la salud digna.

En Bolivia, por ejemplo, en el 2006, los médicos cubanos de la «Operación Milagro» devolvieron la vista al exmilitar Mario Terán, quien fue nada más y nada menos que el asesino de Ernesto Che Guevara. Creo que no hay nada más que explicar al respecto.

Fue Cuba la que le ofreció a la administración de William Walker Bush la asistencia de las brigadas médicas cubanas para atender a las personas afectadas por el terrible huracán Katrina, y el Gobierno estadounidense la rechazó. Se trataba de ir a servirle al mayor agresor de Cuba. ¿Qué más internacionalismo que ese?

¿Qué pretende el imperio? Como siempre, construir al enemigo. Y como no tiene evidencias que verifiquen sus precarios argumentos, porque no existen, los inventa de la manera más absurda posible.

Mis respetos, siempre, al internacionalismo cubano.

Fuente: gazeta.gt


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