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Caso Sepur Zarco: el horror, la justicia y las causas estructurales
Por Miguel Kan - Guatemala, 17 de febrero de 2016

La generación de una política de memoria se entrelaza en la construcción de una política de desarrollo integral que aborde las causas estructurales del conflicto.

Desde CeppasGt, hemos asistido al debate oral del juicio denominado Sepur-Zarco, el cual constituye el primer juicio en el mundo por esclavitud sexual y esclavitud doméstica como crimen de guerra juzgado por un tribunal estatal. A su vez, se juzga por delitos de lesa humanidad, desaparición forzada y asesinato al Teniente Coronel, encargado del destacamento militar denominado Sepur Zarco y al Comisionado Militar, quien era encargado de las Patrullas de Autodefensa Civil, en el contexto del conflicto armado.

A lo largo del desarrollo del debate se puede escuchar los cruentos hechos sufridos por las mujeres tras haber sido sometidas sistemáticamente a violaciones en el destacamento militar, así como haber sido sometidas a dar alimento y limpieza al cuartel por un periodo sostenido de 6 meses, hasta 6 años. Los hombres sobrevivientes reiteran la forma brutal en la que el ejército llegó a las distintas comunidades, cómo detuvieron ilegalmente a los miembros de las comunidades aduciendo que eran parte de la guerrilla, y cómo los ejecutaron o los trasladaban a otros destacamentos o bien a la base militar.

El horror vivido es la constante del conflicto armado interno en Guatemala que se manifiesta en los miles de testimonios de personas que sin buscar una ideologización de los hechos aclaman el reconocimiento público de que el perpetrador de los crímenes fue el Estado a través de su fuerza político/militar.

El contexto del conflicto armado que vivió Guatemala fue un proceso violento, racista y machista. Diversos pueblos civiles que no formaban parte de los enfrentamientos sufrieron el despojo de tierras, obligando al desplazamiento humano intinerante a miles de familias de varias etnias, principalmente aquellas de ascendencia maya. El Valle del Polochic es la muestra más ejemplificadora de que esta crisis tiene una honda vinculación pasado/presente.

Sintetizando, y sin perjuicio de minimizar otras razones estructurales, el conflicto intrno surgió de la profunda desigualdad en la lógica latifundio/minifundio dentro de una dinámica colonialista en la que la mayoría de población —principalmente perteneciente a pueblos indígenas— vivía un avallasamiento de sus derechos por parte de la hegemonía mestiza colonial. De esta crisis aún no se ha podido avanzar del todo. La política extractivista avanza hacia un nuevo despojo colonialista que, además de los severos efectos al ambiente, no solo avala sino que profundiza tal nivel de desigualdad.
En el marco del juicio de Sepur Zarco, y recordando la dignidad de las víctimas, es fundamental hacer memoria que lo vivido en el conflicto tiene una honda repercusión en el presente, que los hechos vividos hace más de 30 años son vigentes a la fecha tanto en las vidas de sobrevivientes como de las poblaciones, en términos colectivos.

La generación de una política de memoria se entrelaza en la construcción de una política de desarrollo integral que aborde las causas estructurales del conflicto. Mientras, el sistema de justicia tiene la obligación de dar respuesta a los tenebrosos hechos que han destruido el proyecto de vida de generaciones de guatemaltecos y guatemaltecas pero principalmente de los pueblos indígenas.

Fuente: www.ceppas.org.gt


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