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De cómo el “Opus” se auto-condecoró
Por Mario Palomo - Guatemala, 9 de diciembre de 2005
mariopalomo77@gmail.com

Sí bien es cierto que en otros países se sufren las cabronadas de los sectores dominantes, y que mientras las hacen, todavía tienen el cinismo de enrostrarle a la plebe (residuo de lo que alguna vez fue tan orgullosamente llamado Pueblo) cuando se condecoran entre ellos, como si se tratara de una cosa legítima, nacida de la autentica identificación de la gente, del reconocimiento popular de sus lideres. No cabe duda que aquí, esto sucede como sucede cualquier asalto, cualquier estafa, cualquier cosa de esas a las que en nuestro camino de ser plebe, pues ya nos hemos acostumbrado y vemos pasar con absoluta indiferencia.

Así, se condecoró con la orden del quetzal al Opus Dei, secta integrista de vena conservadora fundada por el cura español Josemaría Escrivá de Balaguer, quién en vida fuera digamos, nada menos que el aroma espiritual de la dictadura fascista de Francisco Franco en España. Es por “corrección política” y nada más, que no se le ve al presidente Oscar Berger asistiendo al culto opusdeista, ni haciendo evidentes sus filiaciones a dicho grupo, sin embargo su esposa Wendy sí.

Es cierto que en cada presidencia dicha orden ha sido otorgada al gusto y antojo del gobierno de turno, tan así que en 1937 fue galardonado el dictador Benito Mussolini. No obstante, ésta vez fue demasiado evidente, y con eso se termina de confirmar el carácter absolutamente anti-popular de nuestro gobierno de turno. Haber recibido la orden de Oscar y Wendy es equivalente a decir que, el mismo Opus Dei se dio el regalito y punto.

Más le preocupa a Berger andar quedando bien con los sectores reaccionarios de la institución feudal, que con aquellas fracciones consecuentes de la iglesia católica que han estado realmente del lado del pueblo denunciando las turbiadas detrás de las concesiones mineras e instando al pueblo a organizarse. Recuerdo que en aquél momento de las manifestaciones, el repudio de los sectores cavernarios de la oligarquía guatemalteca era virulento y lapidario. Del Opus ni pío en sus misas para ricos: aún queda por resolver el bochornoso asunto de la minería.

Pero basta con que se pronuncien airados sobre la ley de Acceso Universal y Equitativo de Servicios de Planificación Familiar toda la recua de mojigatos conservadores de la iglesia, entre quienes se disputan el poder en la superestructura, aquellos ligados al poder financiero (el Opus Dei con su integrismo cristífero-empresarial y las iglesias evangélicas con su interpretación “gerencial” de las sagradas escrituras –sino pregúntenle al lépero de “Cash” Luna-, entre otros) para intuir que Berger la vetará so pena de castigo de Wendy, o sea, del Opus.

Es claro que no toda la institución católica es igual: de parte de algunos de sus sectores más resueltos ha permanecido una institución “de cara al pueblo”, por eso hay que aclarar que no fue por ello que se premió al Opus Dei. A ésta infame institución se le ha premiado por lo que cumple para la oligarquía, esto es, ser una institución “de culo al pueblo”, al que siempre ha visto como “chusma”, o como servidumbre de la que “hay que apiadarse” con la limosna de los ricos. Bah.


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