Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Una visita in-esperada en la USAC.
Por Mario Rodríguez - Guatemala, 31 de marzo de 2007

Esta semana, en plena Huelga de Todos los Dolores, la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos USAC ha programado una jornada de conferencias sobre diversidad de temas. Uno de los invitados especiales es el Dr. Armando de la Torre, director de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Francisco Marroquín quien disertará el tema -interesante por cierto- “El futuro de la Educación en el Contexto del Tratado de Libre Comercio”.

Nada tiene de extraño que una unidad académica impulse este tipo de eventos. Lo que si llama mucho la atención es el contexto en que se realiza, especialmente tomando en cuenta el tema a tratar y por quien será abordado. Decimos que es extraño, por cuanto el Dr. De la Torre es uno de los principales impulsores del proceso de privatización de la educación superior, “paladín” de las ideas neoliberales y firme impulsor del cambio constitucional que promueve un grupo de ciudadanos de derecha, encabezados por Manuel Ayau, que entre otras cosas, pide la suspensión de los fondos estatales para la Universidad Nacional.

A esto se le agrega el hecho que hablará sobre un tema polémico y en el cual hay creados muchos intereses, especialmente contra la Universidad de San Carlos, en aras de promover su privatización y destrucción como ente rector de la educación superior universitaria pública.

De sobra es conocida la postura del Dr. De la Torre y su militancia política. Y no es que estemos en contra de debatir ideas y enfoques sobre un problema en concreto, sino estamos en contra que se utilice la Universidad Pública como plataforma para lograr su propia destrucción y legitimar el discurso a favor de la privatización de la enseñanza superior. Por ello dudamos que está actividad persiga o busque confrontar ideas y formas de generar pensamiento, sino por el contrario, pensamos que busca profundizar cambios al interior de la propia Universidad que permitan su destrucción. ¿Por qué cuando se estaba negociando el Tratado nunca se realizó una actividad de este tipo? ¿Por qué ahora, que el Tratado está vigente, que permite la liberalización de todos los servicios, incluyendo la educación, se invita a alguien que busca su privatización?

No estamos dudando de la calidad académica ni intelectual del conferencista, estamos dudando de sus intensiones y de los organizadores de dichas conferencias, por cuanto desde hace años, en sus columnas periodísticas, durante su programa de radio y desde su tribuna universitaria, ha insistido en la privatización de la enseñanza superior, ha agredido a la Universidad pública y ha promovido su destrucción. No entendemos entonces, ¿por qué se le invita a dar una conferencia sobre el futuro de la Educación Superior cuando se sabe de antemano cual es su postura al respecto?

Lo lamentable de todo este asunto, es constatar el hecho que dentro de la propia Universidad se esté promoviendo esa clase de actividad que puede generar o llega a permitir cierta coptación para impulsar un proceso de privatización dentro de la propia USAC. Es cierto que la Universidad está pasando por un momento sumamente difícil debido a su problemática interna y es necesario reconocerlo. Pero eso no justifica que la solución sea la privatización de la educación superior pública, sino todo lo contrario; y en ese debate deben de estar todos/as los profesionales san carlistas comprometidos con la Universidad Nacional y no los que desde fuera, promueven su destrucción.

La educación superior en el contexto de las ideas neoliberales.

Todas las sociedades en la actualidad, son conscientes de la importancia de la educación como sistema, y de lo que ello significa para la convivencia política y la cohesión social. También hay conciencia del indudable el papel que la educación tiene en el desarrollo social y económico del país. Entonces ¿Cuál es el papel social que le corresponde jugar a la Universidad?.

En principio partimos del precepto de UNIVERSALIDAD que en definitiva define la función de la propia Universidad. Si aceptamos que la universidad debe transmitir el conocimiento relevante a fin de formar personas útiles para la sociedad, estamos asumiendo que la universidad debe transmitir, interpretar y desarrollar conciencia política, sabiduría social y tradición cultural, HACIENDO CIENCIA. Esos son bienes universales públicos, que no pueden ser propiedad de nadie. El mismo Adam Smith para crear su famoso libro “La riqueza de las Naciones” debió utilizar los conocimientos de otros pensadores, la tradición cultural del entorno en que vivió y una conciencia política que no era exclusividad de nadie, sino se formaba en los círculos sociales de esa época.

La ortodoxia del pensamiento generado por Smith hace ya más de tres siglos y asumido como dogma por los hoy autollamados “libertarios”, asume que el Estado y sus intervenciones constituyen un obstáculo al crecimiento económico, y que la única forma de generar riqueza es a partir de incrementar la producción por medio del incentivo personal, egoísta y privado. Este planteamiento no reconoce entonces el hecho de que el Ser Humano produce para satisfacer necesidades propias de su especie, sino que transforma a ese Ser Humano en un ente automatizado, orientado por su egoísmo y su racionalidad en función de la rentabilidad, lo que en definitiva hace que la persona cambie su función de “SER”, para convertirse en una función del “TENER”.

En definitiva, la búsqueda del bienestar social como un fin en sí mismo y como un proyecto vital en lo individual, está relacionado con el SER y no con el TENER. La publicidad o la mercadotecnia, nos ha hecho infelices por cuanto nos automatiza para comprar, para desear, para “TENER” y no para disfrutar de nuestro SER. El discurso hegemónico actual parte de esta visión del Ser Humano. Esto está generando un cambio profundo en las relaciones sociales, modificando con ello también los escenarios y la actuación de los ciudadanos.

En ese sentido, la educación dentro de un sistema influenciado por las ideas neoliberales, deja de jugar un papel fundamental para la sociedad, y se convierte en un medio de ascensión social, lucro personal y herramienta para obtener rentabilidad. Se estructura de acuerdo a los intereses privados de cada propietario, pero que en definitiva reproduce el modelo hegemónico que representa la reproducción omnipresente de toda la cultura dominante que ejerce su influencia en los intercambios “espontáneos” y “naturales” que se generan en toda la institución educativa que va orientado a condicionar las formas de pensar, de sentir, de vivir, de expresarse y de actuar. En ese marco, el mercado se dispone a orientar todo en función de generar ese orden natural, y ahí radica la hipocresía de los neoliberales, que ven en la libertad de actuar su ideal societario, enmarcado dentro de un espacio primitivo y carcelario del mercado, del control monopólico de la oferta productiva y la orientación casi mágica de la publicidad subliminal, que deja de lado
el SER para condenar al individuo a TENER, amparado en el oprobioso sistema de la propiedad privada.

Los neoliberales pretenden desideologizar el debate en torno a la educación y lo presentan como una representación del mercado, una mercancía más que hay que consumir, y por lo tanto a los consumidores se les otorga el “derecho” de acceder al tipo de educación que requieran para alcanzar su ascensión social y la riqueza material, como fin último del proceso educativo siempre y cuando tengan los recursos económicos para ello.

En ese sentido, es preciso sacar a luz el contra discurso que permita potencializar los principios diversos y diferenciados de una educación democrática, equitativa y provista de oportunidades y recursos para generar una convivencia armónica con cohesión social, conciencia colectiva y bienestar para todos/as. Los nuevos parámetros de esta visión deben romper el conservadurismo autoritario que subyace en el pensamiento neoliberal, a partir de buscar una legitimación social al derecho a la educación de calidad como una política pública, sostenida por el Estado y cuya prioridad fundamental debe ser la formación de competencias en las personas y no la competitividad entre las personas.

La educación como derecho humano debe de traducirse en una realidad en un país como Guatemala. Esa es una función social de la Universidad.

Por ello, la Universidad de San Carlos requiere hoy más que nunca, de un proyecto compartido, con carácter colectivo, amplio y coherente con los peligros y las agresiones neoliberales, para afrontar el reto de construir una Universidad que asegure la cohesión social, la calidad de la educación y la capacidad para generar e impulsar el desarrollo del país. Al final, existe una cosa que debe quedar claro, la Universidad no es un negocio y la educación es un derecho no un privilegio.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.