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Los acuerdos de paz sin paz
Por Maria (Chiqui ) Ramirez - Guatemala, 19 de abril de 2013
mariaramirez_99@yahoo.com

Las “élites militares” de derecha e izquierda acordaron firmar los acuerdos de la paz firme y duradera incluyendo civiles que se auto proclamaron representantes de la izquierda y el pueblo de Guatemala, sin consultar ni obtener un consenso ni de la militancia y mucho menos de organizaciones y sectores populares. La población civil no tuvo NADA que ver en esos “acuerdos”.

Los individuos que ahora se desgarran las vestiduras asegurándo que en Guatemala no hubo genocidio, no tenían ni tienen la mas mínima idea de lo que ocurría durante las incursiones militares del ejército en la GUERRA DE BAJA INTENSIDAD que nos envolvió. La pesadilla que vivió la población civil desarmada en todo el territorio, no podía ser imaginada por quienes siempre han estado muy cómodos detrás de un escritorio, teorizándo, en el exilio y aprovechando las oportunidades para agarrar un buen hueso.

Recuerdo muy bien la fama de sordido, irresponsable, vividor y oportunista de Danilo Rodriguez a quien muchos militantes nunca lo consideramos “compañero de lucha”.

Ahora en el juicio por genocidio seguido a Rios Mont y Mauricio Rodriguez, Gustavo Porras uno de los testigos de la defensa, tildado de ex-guerrillero, y que además dijó que nunca estuvo en el área ixil, aseguró ante el tribunal que “en mi opinión la razón del ataque a la población no fue por razones étnicas, sino por razones político-militares”, justificando con esto los asesinatos contra la población civil desarmada.

Pero quienes son Gustavo Porras, Eduardo Stein, Adrían Zapata? Por su extracción de clase tienen que defender sus interses y defender al masacrador Rios Mont. Hay que recordar que en esos años de guerra era cool que los niños bien, de colegios privados quisieran ser guerrilleros, pero no de la tropa, sino jefes, comandantes, no subalternos ni sometidos a disciplina partidaria, embajadores y consules en el extranjero. Esos son los intelectuales de izquierda que ahora firmaron la carta a favor del general y que desde la firma de la paz aparecen pegados a los mandatarios que venden el país, siempre con jugosos huesos.

Naciones Unidas NUNCA RECONOCIÓ EL CONFLICTO ARMADO INTERNO en Guatemala como una medida para mantenerse fuera del conflicto y permitir todos los excesos de una Guerra de Baja Intensidad como pasó en Viet Nam con los gringos. Y ahora Arenales Forno toma ese hecho como argumento para defender a los inculpados de genocidio.

Afortunadamente Hector Rosada Granados como persona honesta reconoció que su testimonio debía ser apegado a la verdad, respondiendo con honestidad a este momento de justicia histórico, pues sin conocer el pasado que nos quema el alma, no podremos avanzar hacia el futuro.

No debemos olvidar el interés extremo de los gobiernos de paises europeos y Canada para que cesara el conflicto armado interno guatemalteco, ya que estaban interesados en traer sus capitales y exprimir nuestras riquezas naturales. Acaso desde la firma de la paz los gobiernos no han firmado concesiones de exploración y explotación minera a espaldas de las poblaciones afectadas? Las consultas populares no han sido respetadas sino mas bien reprimidas, satanizadas. Los líderes capturados, encarcelados, asesinados, despojados de sus tierras.

Los negocios millonarios de Vinicio Cerezo, Alvaro Arzú, Alfonzo Portillo, Oscar Berger, Alvaro Colon y ahora los Perez-Baldetti autorizando la exploración y explotación minera, la privatización de empresas estatales y la militarización del país, esas son las consecuencias de la Firma de la paz firme y duradera, mientras las razones que dieron origen al conflicto armado interno o mas bien guerra civil que duró 36 años siguen vigentes.

La violencia cotidiana, la inseguridad, el miedo de la población son cortinas de humo perfectas para ocultar los negocios millonarios y las fortunas que crecen de los actuales gobernantes y sus achichicles que tratan de obstaculizar el juicio contra los que idearon y aplicaron a los planes de genocidio en Guatemala. Sin conocer el pasado no podemos avanzar hacia el futuro.

El juicio ha sido suspendido, confirmando una vez mas la impunidad que campea en este amado y sufrido país.

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de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ejército, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, progamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de París”.

Lamentablemente, tal derecho en los Estados Unidos tuvo que esperar medio siglo para ser aprobado: lo fue recién en 1935 bajo la presidencia de Franklin Roosvelt.

La jornada de ocho horas recorrió caminos de sangre, represión y muerte en todos los paises del mundo. En Guatemala la jornada laboral de ocho horas fue lograda a través de la organización y la lucha de los trabajadores durante el gobierno de Juan José Arévalo Bermejo despues de la renuncia del dictador Jorge Unico y el derrocamiento de Ponce Vaides el 20 de octubre de 1944.

Y para no acordarse o para borrar la memoria de esas jornadas gloriosas en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Andorra no se celebra el 1 de mayo como Día del Trabajador. Por lo contrario, se lo denomina Día de la ley ( law day) celebrado en otras fechas.