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¿Conocían los canadienses que pasaba en las Escuelas Residenciales?
Por Maria (Chiqui ) Ramirez - Guatemala, 1 de julio de 2016
ixlajuj@gmail.com

Es dificil creer que una institución como las Escuelas Residenciales que funcionaron 126 años en Canada, no haya sido del conocimiento de muchos y un secreto a grandes voces.

El dos de junio 2015, la foto de Bishop Horden Memorial School en Moose Factory Island en los periodicos locales, mostraba un grupo de Swampy Cree Boys sobre sus camas-literas rezando bajo la mirada de la monja de la Iglesia Anglicana. La tragedia del genocidio canadiense hasta ahora es noticia cuando, despues de cinco años de investigación de Truth and Reconciliation Commission, presidida por el juez Murray Saint Claire finalmente puede clamar por justicia.

En Canada ciento treinta escuelas residenciales funcionaron de 1870 a 1996 con al menos 150.000 niños Metis e Inuits, de los cuales un número indeterminado de ellos murieron de sarampión, varicela, tuberculosis, desnutrición, otros murieron al ser forzados a entrenamientos militares. Los niños fueron separados de sus padres, su familia, sus costumbres, su idioma en un cruel esfuerzo por eliminar como dijo el ministro de asuntos indigenas (1968-84 ) Jean Chretien: hay que eliminar el problema del indio. Los archivos arrojan espantosas cifras de niños arrebatados, secuestrados de sus familias para ser "educados" en las llamadas Escuelas Residenciales, que dejaron de archivar la cifra de muertos por ser escandalosas.

El proposito fue eliminar la cultura, las costumbres, el idioma, sus concepciones filosóficas, apoderarse de sus tierras, impedirles continuar con su estilo de vida y ahogarlos en alcohol, tabaco, y ultimamente drogas; obligarlos, coaccionarlos, condenarlos a vivir en welfare, sinónimo de muerte espiritual, esa fue la directriz para Canada, Australia, Estados Unidos.

Se propusieron destruir sus pequeñas almas, su interior de niños desvalidos, alejarlos de sus familias para abusarlos en todos los aspectos. ¿Aceptaría usted lector, que sus hijos e hijas pasaran por esa experiencia? ¿Podemos quedarnos callados ante este genocidio? Ante tanta discriminacion e injusticia?

¿Porque? Porqué todavía hay mucho que denunciar, como en que en Wimontaci, Quebec y otras muchas reservas no tienen autorización para pescar, cazar en sus territorios, no pueden vivir de acuerdo a su tradición; que siendo dueños de la tierra, no gozan del beneficio de las hidroeléctricas que operan en su territorio; que durante generaciones jefes nativos y mestizos han sido sobornados para corromperlos; que hacinados en viviendas, carecen de agua potable, desagües, electricidad; que muchos de sus niños y niñas estan en hogares de acogida, por el alcoholismo de sus padres; por la violencia, desaparición y asesinato de mujeres nativas.

Es dificil entender los niveles del racismo. Cuesta escribirlo y duele el alma saber hasta donde se ensañaron con esos pobres niños y niñas, con esas familias que a traves de siete generaciones han sido rasgadas sus entrañas. Que futuro pueden esperar para sus pequeños hijos? Como explicar el alto número de suicidios de adolescentes en las reservas indígenas?

Dicho plan de gobierno que sin duda fue ejecutado por los servidores de la "fe", en nombre de un Cristo de amor, fué heredado por gobiernos " democraticos" que continuaron con dicha practica hasta 1996. Monjas, curas, pastores, laicos que venian de familias de "pura lana, buenas y honorables" trabajaron en dichas instituciones del Estado Canadiense. Fue su modus viviendi.

Quizas ahora muchos puedan comprender el porqué del alto nivel de drogas, alcohol, prostitución, la mendicidad en las ciudades de los hermanos y hermanas de Primeras Naciones.

Y salta la pregunta: era un secreto a grandes voces? Hubo silencio complice? Deben perdonarse de omisión de los canadienses que sabian lo que pasaba en las escuelas residenciales?

Los comentarios racistas en las redes sociales, que aseguran que " son sus taxes los que van a regalarle a los indios haraganes y borrachos", son acompañados por la indiferencia de muchos y de los primeros ministros que impidieron en el pasado la formación de una Comisión Nacional de Investigación sobre los cientos de mujeres aborigenes desaparecidas y asesinadas.

Pero finalmente la noticia recorre el mundo. La reconciliación comienza con buen pie porque las Primeras Naciones que sufrieron ese flagelo pudieron hablar, llorar recordando lo sufrido, la Truth and Reconciliation Commission presidida por el juez Murray Saint Claire abre el camino.

Y Romeo Saganash diputado Federal de NDP de Quebec, de la circunscripción de Abitibi Vaie-James-Nunavik-Eeyu, sobreviviente de esa terrible experiencia dijo: " Los canadienses deben aprovechar el momento y entender ... que cambios y reconciliación van juntos" en un llamado por eliminar la vergüenza de ser racista.

La Asamblea de Primeras Naciones con el Chief Perry Bellergarde hizo un llamado a los gobiernos Federal y Provinciales, y a todos los canadienses para que abran puertas de entendimiento entre aborigenes y no aborigenes. "Es muy duro enfocar la reconciliación cuando la pobreza es una plaga para nuestros pueblos" dijo, "... hacinados en casas sin agua potable, con numeroso niños en hogares de acogida, con mujeres y niñas desaparecidas y asesinadas. Es dificil hablar de reconciliación cuando vemos esas estadisticas" Y afirmó Perry Bellergarde. "Si queremos hablar de reconciliación, tiene que haber una verdadera acción a la par de las disculpas".

En este siglo de los pueblos originarios, las demandas van mucho mas alla de hablar de reconciliación, del perdón, de las lágrimas, la falsa piedad que condenaba Erasmo de Rotherdam, porqué si hay voluntad política e intención de reconciliar Canada, el gobierno debe legislar a favor de PROGRAMAS DE DESARROLLO ECONÓMICO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, incluyéndolos en la elaboración y aplicación de leyes que les permitan romper el cordón umbilical del welfare y del Estado canadiense.

El derecho de las Primeras Naciones para incursionar como ciudadanos activos en la democracia canadiense, comienza en llevar comida a sus mesas producto del trabajo que dignifica. En donde "las reservaciones" dejen de ser carceles abiertas en su propio territorio y produzcan sus propios alimentos. Que dejen de ser "reservaciones" y se conviertan en aldeas, pueblos, condados o como quieran llamarlas, con médicos, abogados, comadronas, maestros, administradores indígenas, para puedan ser administradas por ellos mismos; que hayan mas representantes indigenas hombres y mujeres en los partidos politicos, en el Estado. Que los colleges y universidades sean gratis para ellos.

Investigar la desaparición y asesinatos de las mujeres de Primeras Naciones, llevar a juicio y condenar a los culpables es la primera demanda para la reconciliación. El primer Ministro Justin Trodeau se ha comprometido con esta demanda.

A lo largo de Abya Ayala los pueblos originarios han guardado sus formas de aplicar la ley "el Derecho Consetudinario" le llaman, y ya es tiempo de re-considerar los beneficios de la mismas, basadas en la honradez, el prestigio comunitario, el castigo ancestral.

Es el tiempo de las Primeras Naciones en Abya Yala.

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