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Celebrar la hispanidad en el extranjero
Por María Chiqui Ramirez - Guatemala, 12 de octubre de 2021
ixlajuj@gmail.com


Como cangrejos tratando de asirnos a "algo" que nos de identidad y especialmente para celebrar lo que en la mayoría de los casos no conocemos, nos llenamos de patriotismo y lanzamos al aire nuestro grito "¡AQUI ESTAMOS LOS LATINOS!"

Desde 1965 inicie mis lecturas sobre la cultura Maya. En octubre de 1991 fui invitada por el Instituto Cervantes Camoens a dar una conferencia sobre la cultura Maya sobre mitos y realidad de América Latina, en la Universidad Laval. Escuchar a una canadiense que había viajado a Bonampak a ver al señor de Pacal cuando en una nave extraterrestre regresaba a su planeta de origen, me impulsó a querer contar nuestra historia.

El salón estaba lleno y las preguntas fueron muchas. Esto nos llevó a estrechar lazos con algunos pueblos originarios confinados en reservas. Los Uron-Wendat nos recibieron con los brazos abiertos y los lazos se estrecharon con nuestro aporte de una copia del códice de Madrid, entre otros presentes al museo de la reserva. Nuestra visita antes del 2012 los motivo a buscar y rescatar para ellos su lengua perdida gracias a los esfuerzos de la antropóloga Linda Sioui. Visitamos otras reservas en Ontario y los Cree habitantes de Wimontaci nos albergaron con un sweet lodge para escuchar hermosas historias contadas por el poeta Charles Coco en un francés impecable.

Veintiocho años viviendo en Canadá me permitió ver de frente la hispanidad y lo que representa para unos cuantos el tener acceso a grants (dinero para impulsar proyectos) de diversidad cultural, mientras ignoran nuestras verdaderas raíces.

Ya en Toronto, Ontario tratando de incluir en las celebraciones del llamado día de la raza, elementos culturales precolombinos para mostrar al pais anfitrión que los latinos no somos solo baile, tequila, chile y desmadre, me incorpore a una organización de latinos que celebra dicha fecha.

Es por demás decir que me querían tener entre ellos, como elemento folclórico, sin darle mayor importancia a lo que nosotros culturalmente podemos aportar. No se vio bien, por ejemplo, que iniciáramos las actividades de octubre con ceremonias mayas, pero si, hacer suya la iza de la colorida Wiphala de Bolivia en la municipalidad de Toronto que se había impuesto por tradición y aglomera a muchos latinoamericanos.

Gracias a la perseverancia de Marco Guzmán, cada año la bandera multicolor de los Andes ondea en cielo canadiense. Aun así, con Marco Guzmán llegamos a la municipalidad de Toronto y al edificio del Parlamento en Ottawa con presentes que mostraban nuestra riqueza cultural. Entregamos copia del códice de Dresde al Primer ministro de Ontario y otra copia fue enviada a Justin Trudeau Primer ministro de Canadá, a través de un argentino muy argentino.

En 2019 se nos ocurrió a Karina García de México y a mí, apoyadas por Waxaq´ib Q´ojoom Elder Council in Toronto a donde pertenecemos, elaborar una cabeza Olmeca gigante en el mes de la hispanidad en la exposición de arte a realizarse en la municipalidad de Toronto.

Seis meses de trabajo sin financiamiento de parte de los organizadores de la festividad de octubre que ya habían recibido los fondos para dicha actividad. Los miembros de nuestra organización cubrimos los costos, así como los amigos que ayudaron con dinero, apoyo moral, su fuerza física para mover la cabeza de más de 300 libras. La cabeza mide de alto 2.30 x ancho 2.00 x grueso 1.80 metros.

Nuestra idea era mostrarla en la exhibición, explicar que era el símbolo de la gobernanza que dio origen a la cultura Olmeca que después se extendió a toda el área mesoamericana.

En estos días de carencia de lideres morales mundiales y locales, la presencia de un icono como ese llevaría nuestro mensaje. Luego los integrantes del Waxaq´ib Q´ojoom Elder Council in Toronto moveríamos en caravana la cabeza hasta la reserva de los Uron Wendate en Quebec.

Pero NO, eso no era posible, especialmente porque no queremos que nos reconozcan como indios ignorantes y porque la idea había venido de dos mujeres que pese a no contar con el apoyo económico nos metimos a ese gran proyecto.

El día de la inauguración 12 de octubre de 2019, no me dieron la palabra, no me dejaron explicar sobre el significado de dicha pieza. El alcalde estaba de lo más interesado pero los miembros del Hispanic Council de Toronto no nos lo permitieron. La cabeza de Olmon sigue guardada por miedo a la pandemia.

Cosas de la vida. Nos falta mucho por recorrer.

 

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