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La guerra de las medicinas
Por Mario Roberto Morales -Guatemala, 22 de marzo de 2005.

En un comunicado sin fecha, emitido por el Sindicato Médico del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (SMIGSS), que llegó a mi buzón electrónico la semana pasada, los médicos del seguro social guatemalteco denuncian que "ante la situación de desabastecimiento de medicamentos de las diferentes unidades médicas del IGSS", las autoridades de la institución planean realizar una "compra por excepción" de medicamentos genéricos que no cuentan con los requerimientos de control de calidad que aseguren "una respuesta terapéutica garantizada".

Los médicos sindicalizados solicitan la compra de medicamentos que cumplan con los requisitos de control de calidad que establece la ley (sin importar que sean o no genéricos), amparándose en el artículo 96 de la Constitución Política, en el que se establece que: "El Estado controlará la calidad de los productos alimenticios, farmacéuticos, químicos y de todos aquellos que puedan afectar la salud y bienestar de los habitantes". Y responsabilizan de cualquier consecuencia trágica que para los pacientes del IGSS traiga la compra de medicamentos de mala calidad, "a las autoridades superiores de la institución y al presidente de la junta directiva, señor Carlos Torrebiarte", a quien denuncian de "estar manipulando la compra de medicamentos de mala calidad en contubernio con el ministro de salud pública".

En su comunicado, los médicos denuncian también la ineficacia del departamento de regulación y control de productos farmacéuticos y afines, del ministerio de salud pública y asistencia social, y el incumplimiento de los dispuesto por la comisión de medicamentos nombrada por el juzgado tercero de trabajo en el laudo arbitral. Asimismo, "se denuncia al licenciado Luis Alberto Reyes Mayén, quien calificó a los afiliados de pertenecer a un país tercermundista y por lo tanto (sic) debieran de recibir medicamentos baratos, lo cual manifestó delante del representante titular de los trabajadores ante la junta directiva".

Acordado por unanimidad en asamblea general del sindicato médico, los puntos resolutivos del comunicado exigen el cumplimiento con los requerimientos legales de control de calidad de los medicamentos antes de proceder a su compra, apelando al carácter autónomo de la institución. También indica que lo que está en juego detrás de todo esto son beneficios económicos para determinados personajes, por lo que los médicos amenazan con un paro en las desabastecidas unidades asistenciales de la institución. También piden la renuncia del presidente de la junta directiva, Carlos Torrebiarte, y la de su suplente, Luis Alberto Reyes Mayén.

El viernes 18 de marzo, la noticia de una alarmante escasez de medicamentos en el IGSS, que había sido negada pertinazmente por sus autoridades, alcanzó las páginas del diario Prensa Libre, que mostraba fotografías de afiliados al seguro social alejarse de los hospitales, receta en mano y sin medicinas. La nota del diario decía, entre otras cosas, lo siguiente: "'La situación es penosa, faltan cerca de 100 medicinas básicas. Quieren colapsar las bodegas para introducir genéricos', denunció Carlos Molina, del sindicato de trabajadores de esa institución. (...) Interferón para enfermos de esclerosis múltiple, insulina para diabéticos y fármacos para la presión arterial faltaban en las estanterías. (...) En la farmacia de la policlínica de la zona 1, un listado en la pared indicaba a los pacientes la falta de más de 100 medicinas. Luego de verlo, la mayoría de enfermos se marchaban resignados. Vitaminas, fármacos para el dolor, penicilina, ácido fólico y suero figuraban en el registro. (...) En el (hospital) San Juan de Dios se vivía la misma situación. 'Si hay una urgencia, no estamos preparados para cubrirla', expresaron trabajadores del hospital que pidieron no ser citados. Añadieron que sólo tienen existencias para 15 días más". Y esto ocurre en la víspera del feriado de Semana Santa, en el que suelen ocurrir más emergencias que de costumbre.

Cabe preguntarse qué tienen que ver en todo esto los fabricantes de productos genéricos (de buena y mala calidad) y las corporaciones farmacéuticas con sus reclamos de originalidad, patentes y períodos de gracia para recuperar sus inversiones. Esta ya documentada escasez de medicamentos en el IGSS no puede ser casual ni producto del descuido involuntario. ¿Cómo no suponer que es un síntoma de la guerra entre empresarios de productos genéricos y empresarios de productos de marca? Para variar, la factura la pagan los pacientes con su salud y sus vidas.

Tanto este problema como el de la tardía protesta popular en contra del ya ratificado TLC con Estados Unidos (que, por cierto, protege los intereses de las corporaciones farmacéuticas), tendrá que esperar a que acabe el piadoso y denso paréntesis de la colorida y solemne Semana Santa local para encontrar su desenlace. Mientras tanto, los guatemaltecos del montón deberán procurar no necesitar asistencia médica pública durante este violento feriado, que por lo general cobra numerosas vidas de paseantes. Entre quienes disfrutarán de estas vacaciones se contarán tanto quienes salieron a las calles a protestar tardíamente en contra del TLC, como quienes los reprimieron hiriéndolos y matándolos a balazos bajo el estridente sol del verano. También, el ala oligárquica del actual gobierno, presidido nominalmente por Óscar Berger, y el ala izquierdoderechista que lo "legitima" ante la cooperación internacional, representada por el ferviente adepto de la teología de la liberación y actual vicepresidente de la república, Eduardo Stein, por la empresaria farmacéutica de productos genéricos Rigoberta Menchú, y por el gerente oenegista de derechos humanos, Frank La Rue, quienes -por suerte para ellos- no necesitan de asistencia médica pública, pues tienen a su alcance todos los medicamentos de marca que puedan necesitar.

Fuente: www.lainsignia.org


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