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Obstáculos para la convergencia política
Por Mario Roberto Morales - Querétaro, 20 de julio de 2005

El neoliberalismo es un fundamentalismo. Nada tiene de liberal aunque diga que sí. Es un "pensamiento único" que sólo admite monólogos entre sus uniformizados repetidores incondicionales

Sentado a la computadora en un salón de profesores del TEC de Monterrey en Querétaro, leo la prensa internacional y la de mi país y, al enterarme de los entresijos de los atentados terroristas en Londres y de las respuestas que han suscitado mis artículos sobre la posibilidad de converger en el ideario liberal en Guatemala, constato una vez más que con los fundamentalismos es imposible el debate de ideas, no se diga alcanzar consensos, ya que éstos no implican pensar igual sino coincidir en prioridades de un interés compartido.

Dos artículos míos, "El liberalismo y la creación de riqueza" y "Convergencia política y libre mercado", produjeron respuestas dentro del espectro neoliberal guatemalteco. Algunos celebraron que coincidiera en parte con lo que ellos consideran la verdad conveniente para el país, y hasta llegaron a equivocarse diciendo que yo había sufrido una "metamorfosis" de pensamiento que implicaba un progreso increíble respecto de mi "errónea" postura de izquierda. Pero ante el hecho de que yo usara conceptos distintos a los suyos y esgrimiera sus mismas nociones con otros contenidos, ellos simplemente consideraron que me hacían falta "muchas lecturas". Es obvio que, para estos neoliberales, quien no recita su cartilla de grado al pie de la letra es un ignorante desechable y no alguien que piensa diferente y con el cual habría que debatir.

Otros, transcribieron una vez más sus apuntes de pregrado sobre el liberalismo en sus columnas de prensa, con el piadoso objetivo de "ilustrarme". Y aunque hubo quienes fueron capaces de pasar por encima de mi léxico diferenciado del suyo y se interesaron -con mucha más inteligencia- en mi propuesta de convergencia política en torno al ideario liberal (no neoliberal), los más cerrados insistieron en la diatriba de guerra fría referida a que, según ellos, Árbenz era un comunista nato y su proyecto de impulsar un mercado interno a partir de una reforma agraria era un proyecto totalitario y no capitalista ni liberal, concediendo graciosamente que quizá el pobre de Árbenz era un buenazo bienintencionado e impráctico, de esos que están retratados en el Manual del perfecto idiota latinoamericano, biblia de bolsillo del neoliberalismo local, tanto como lo fue el manual soviético de Nikitin para algunos "intelectuales" de la izquierda "académica" en los años 80.

El neoliberalismo es un fundamentalismo. Nada tiene de liberal aunque diga que sí. Es un "pensamiento único" que sólo admite monólogos entre sus uniformizados repetidores incondicionales. El debate de ideas y la discusión intelectual libre son evitadas a toda costa por sus representantes, quienes se limitan a machacar a diario las cuatro ideas que consideran verdaderas y convenientes para el país, a saber: privatizar lo público, reducir el Estado a una oficina policial-gerencial, dejar que el mercado rija no sólo el intercambio de bienes y servicios por dinero sino también la vida ética y moral de la sociedad, y esperar a que la riqueza acumulada por las elites empresariales fluya a las masas "por goteo".

Constato, pues, que tratar de tender puentes para propiciar convergencias políticas con la ultraderecha neoliberal es infructuoso, pues es claro que sólo admite adhesiones acríticas. Empero, creo que hay que seguir aportando ideas para promover la convergencia en un interés nacional multiclasista que cristalice en un proyecto económico de creación de riqueza según los postulados liberales (no los neoliberales, de nuevo), ya que éstos pueden ser el eje de nuestros consensos en tanto buscan democratizar y expandir el quehacer empresarial aboliendo prácticas monopolistas, ensanchando las capas medias y las pequeñas burguesías y calificando a la fuerza de trabajo. Es una lástima que los neoliberales rehúsen verlo así.

Fuente: www.lainsignia.org


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