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Razones para evadir el debate liberal
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 3 de agosto de 2005

Sólo les es posible hablar entre sí en largos monólogos.

Ludwig Von Mises, en su libro La mentalidad anticapitalista, redujo la repulsa al capitalismo por parte de los intelectuales independientes a la envidia. Afirmó que estos intelectuales - ubicados por lo general en las universidades autónomas- se tienen a sí mismos en tan alta estima que al no alcanzar la influencia y el reconocimiento sociales que creen merecer, generan -por frustración y fracaso- un incontenible odio hacia el sistema capitalista y hacia quienes sí triunfan dentro de él ateniéndose a las coordenadas del mercado, por lo cual buscan destruirlos.

Su pupilo, Friedrich Hayek, dijo después que la mentalidad anticapitalista se origina en la antigüedad griega, la Edad Media y el pensamiento aristotélico de la Iglesia, por la fatal mezcla de racionalismo y humanismo que esta tradición filosófica produce, de modo que el anticapitalismo existeavant la lettre, es decir, antes del surgimiento del sistema al que se opone y sin el que -cualquiera hubiese pensado- no habría podido aparecer. De aquí concluye, en su libro La fatal arrogancia, en que el rechazo de los intelectuales independientes al capitalismo se debe a que estos ejercen el humanismo, la razón y la experimentación como instrumentos de conocimiento y por eso son proclives a las ingenierías planificadoras del bienestar colectivo, mientras que el Mercado es un movimiento autónomo al que hay que seguir sin intentar regularlo. Por eso, al revés de los intelectuales independientes -es decir, los que no son financiados por fundaciones corporativas como lo fueron Mises y Hayek-, los intelectuales procapitalistas (a los que ambos llaman “liberales”) se guían más por la espontaneidad que por la razón y la experimentación, definiendo así al neoliberalismo como un claro antiintelectualismo.

La pregunta que ante esto se impone es si el antiintelectualismo de Mises y Hayek constituye la “razón suficiente” para que sus repetidores se nieguen a debatir sobre el grado de preeminencia que debe tener el Estado sobre el Mercado (o el Mercado sobre el Estado) en una sociedad concreta, así como sobre las diferencias entre liberalismo y neoliberalismo. Y si, en consecuencia, su sistemática y disciplinada evasión del debate intelectual sobre la posibilidad de converger en el ideario liberal (no el neoliberal) se debe a que solo les es posible hablar entre sí en largos monólogos en los que se dan sin tregua la razón unos a otros, ya sea en programas de televisión en los que el entrevistador quita el sonido o “edita” a los que lo contradicen, en programas de radio en los que surgen “problemas de audio” cuando alguien rebate los presupuestos de sus conductores, o en clonadas columnas de opinión.

Si los juicios antiintelectualistas de Mises y Hayek son la única razón para evadir el debate sobre el liberalismo como posible eje de convergencia política para un país que necesita democratizar el quehacer empresarial, ampliando así las capas medias y la pequeña y mediana empresa, para crear riqueza mediante el libre comercio, entonces el discurso neoliberal sobre la democracia no es liberal, pues su cerrazón haría evidente que solo busca prolongar el poder político de las elites oligárquicas (en su versión “juniorizada” de industriales y financistas “ jóvenes”), usando para el efecto su “pensamiento único” antiintelectual como envoltorio “científico” de una ideología empresarial con objetivos sectorialistas excluyentes, que impediría que haya cada vez más empresarios y, por el contrario, procuraría que hubiese cada vez más proletarios.

Ahora bien, si la razón para evadir el debate liberal fuera otra, este fracasado, frustrado y envidioso intelectual independiente solicita que lo ilustren al respecto.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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