Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Cretinismo nacional y nacionalismo cretino
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 14 de septiembre de 2005

El viernes 9 de septiembre, elPeriódico publicó un informe devastador sobre la desnutrición crónica en Guatemala, indicando que en 1992 América Latina acusaba un 13 por ciento de población hambrienta, y que en 2002 había bajado al 10, pero que el 16 por ciento que Guatemala alcanzó en 1992 se había elevado al 24 en el año 2002.

Sobre el efecto del hambre en los niños, indica que "la desnutrición crónica afecta su desarrollo intelectual y su talla, causando su reducción irreversible". Y una funcionaria de la FAO, citada en el documento, agrega: "A causa de la desnutrición, muchos niños guatemaltecos, sobre todo en el área rural tuvieron un desarrollo limitado, pese a que tuvieron (sic) el mismo potencial que cualquier niño y, ahora, no son tan inteligentes como pudieron haber sido".

El informe indica que Guatemala tiene el porcentaje más alto en desnutrición crónica infantil de América Latina, con un impresionante 49,3 por ciento, del cual un 36,1 se ubica en la capital y un aplastante 68,3 por ciento en regiones como Chimaltenango, San Marcos, Quiché, Huhuetenango, Sololá y Totonicapán. Es decir, en las zonas de mayor población indígena. Lo índices, afirma, son "sólo comparables a los que registran países africanos y asiáticos caracterizados por su falta de recursos, como Nepal (50,5 %) y Uganda (39,1 %)". Un dato chocante, puesto que sabemos que si algo tiene este país en abundancia son recursos.

¿Por qué entonces los niños guatemaltecos proliferan como seres diminutos y faltos de inteligencia? No se debe a la ingesta excesiva de maíz, como bromeó un colega columnista para un Día de los Inocentes, provocando el desesperado interés de los científicos sociales locales que pedían alarmados la bibliografía en la que pudieran leer acerca de lo que jamás pusieron en duda porque después de todo está a la vista. Ya en 1922, un joven abogado de 23 años llamado Miguel Ángel Asturias, reflexionaba -en las coordenadas positivistas de su tiempo- sobre que el indígena sufría un "descenso psicológico" y la merma de otras facultades debido a su sobreexplotación por parte de los finqueros. Es esta condición explotada la que produce hambre y problemas de salud, pues como afirma la citada funcionaria de la FAO: "la desnutrición crónica para Guatemala representa la pérdida en productividad e inteligencia potencial de muchas generaciones atrás" (sic). En otras palabras, siglos de excesivo trabajo y poca comida forjaron un país de gente bajita, talla reducida y poca inteligencia. Un país de cretinos.

No somos, pues, tontos por maldición divina, como la baja autoestima popular supone, sino porque la oligarquía criolla de mentalidad colonial -que tampoco tiene muchas luces porque no estudia aunque coma bien- mantiene un orden económico que impide a quienes no forman parte de sus clanes familiares y de amigos, enriquecerse mediante la libertad de empresa dándoles trabajo a los hambrientos que ellos producen. Por la misma razón carecemos de deportistas triunfadores y de intelectuales capaces, a no ser como excepciones. Y por eso mismo jamás se podrá insuflar a las masas una alta autoestima a base de mensajes nacionalistas cretinos como los que exhortan a la superación poniendo de ejemplo a seres marginados o a hijos de papi haciendo "rafting" o "motocross", y fingiendo que aquí no hay mayorías estancadas en desnutrida idiotez.

La base de nuestro racismo está en la percepción autocentrada que del país tienen sus dueños. Y parte del cretinismo nacional consiste en ignorar que esos dueños existen mientras nos acusamos unos a otros de racistas.

Fuente: www.lainsignia.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.