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Nuevo coyunturalismo y vieja izquierda
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 20 de diciembre de 2006

Hace unas semanas, ciertos buenos amigos me invitaron a suscribir un manifiesto de apoyo a la formación de un frente amplio de izquierdas. Sabedores de que no participo en nada en lo que esté involucrada la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) o lo que queda de ella, insistieron en que les diera a los promotores el beneficio de la duda, pues anunciaban el fin de las eternas argollas de poder y de sus criminales sectarismos corruptos en esta nueva organización.

Por ello acepté que mi nombre apareciera junto al de muchos ciudadanos, apoyando la iniciativa. Pero poco después, cuando el frente quedó fundado, las imágenes por la televisión fueron elocuentes: los eternos segundones de los ahora fallecidos comandantes de (hoteles de) cinco estrellas eran los que aparecían dando declaraciones a la prensa, encabezando la "nueva" organización y voceando el mismo discurso trasnochado que la vieja izquierda desgastó hasta reducirlo al polvo de la inocuidad ideológica y el humor negro de guerra fría.

Durante los años del conflicto armado, esta vieja izquierda manejó su "línea de masas" infiltrando guerrilleros en las organizaciones de obreros, campesinos y estudiantes para convertirlas en fuerzas de choque que produjeran víctimas en cuyo nombre apelar ante la cooperación internacional. Este "nuevo" frente "amplio" de izquierda responde a la misma táctica, reciclada por parte de una rosca de amigotes que, como su organización (la URNG) se encuentra reducida a un club de nostálgicos señores "retro", busca darse nuevos aires involucrando a incautos para perpetrar un (ahora sí) nuevo simulacro de amplitud y democracia, alborotados como se hallan por el brote de gobiernos populares que, como respuestas ciudadanas al desastre neoliberal, se expande por América Latina.

Este nuevo coyunturalismo de vieja izquierda surge otra vez de la miope visión estratégica de quienes hicieron de la guerra popular una carnicería de población civil indígena, derrochando de nuevo la misma mentalidad mecanicista que engendró idioteces como la que se resume en la consigna: "Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá y Guatemala le seguirá", como si un esfuerzo de movilización popular armada se tratara de soplar sobre un castillo de naipes o de botar piezas de dominó.

Este mismo esquema es el que funciona cuando la resaca de la URNG -luego de traicionar a su militancia y al proyecto revolucionario pactando con los militares contrainsurgentes (recordemos el "caso Mincho") y con la oligarquía terrateniente (recordemos el "acuerdo agrario") mediante los ya raídos acuerdos de paz- decide invitar a formar una coalición de izquierda (con la rosca de segundones encabezándola), soñando con emular el caso boliviano mediante el lanzamiento de un candidato "políticamente correcto", como (quizás) Menchú (ama de llaves que le abre las puertas de la cooperación internacional al actual gobierno oligárquico), quien está formando un partido político "maya" que convergería (por "espontánea" coincidencia de intereses "democráticos") con el frente "amplio" de izquierda.

Este frente "amplio" busca institucionalizar un partido inocuo que sea reconocible internacionalmente como "de izquierda" y que (como Menchú) cuente con la bendición de la oligarquía sin entrar en conflicto con los burócratas "progres" de la cooperación internacional. Esta y no otra es la agenda de la URNG reciclada, que ahora manipula a quienes conforman el frente "amplio" de izquierda para competir en las elecciones de septiembre del 2007. Así, los jerarcas de la cooperación internacional podrán informar a sus donantes que estos eternos "representantes del pueblo" (ahora convertidos en comodines ubicuos del oenegismo "políticamente correcto") siguen "luchando por el pueblo".

Por todo lo dicho, desautorizo el uso de mi nombre en cualquier documento o actividad de esta "nueva" organización de vieja izquierda, e invito a quienes la apoyan a que la analicen con la responsabilidad histórica del caso.

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