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A fuego lento
Sujetos interétnicos y moda posmo en Xela
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 30 de junio de 2007

El sábado pasado por la mañana, en Xela, Mario Alfonso Bravo, que coordinaba un taller con líderes de comunidades de base, preguntó de pronto qué entendía cada uno por interculturalidad. Una mujer joven de la etnia mam, con su traje regional y un bebé fajado a la espalda, dejó de tomar notas y dijo:

-Pues yo entiendo que interculturalidad es cuando por ejemplo yo estoy hablando en mam con una persona de mi comunidad y, si llega un ladino, le hablo en castilla, pero luego sigo en mam con la otra persona.

Perfecta percepción de lo que es la interculturalidad como práctica humana que transita entre dos o más códigos culturales, de los cuales el código lingüístico forma parte sustancial. Lo dicho por esta mujer expresa no sólo que el sujeto popular interétnico existe, sino que tiene conciencia espontánea de serlo. Y también expresa que en ella se articulan las diferencias de los códigos ladino e indígena de una manera específica, determinada por su extracción de clase, su sexo y su énfasis étnico: es una mujer, es madre, es pobre y -si tomamos en cuenta que el marido permanecía impasible mientras el bebé lloraba y ella trataba de calmarlo al mismo tiempo que tomaba apuntes y participaba de la discusión y a veces incluso le daba de mamar- podemos decir que es oprimida en la esfera privada y explotada en la esfera pública, pues su pobreza así lo manifiesta.

En este sujeto interétnico, las diferencias se articulan de una manera muy diferente a como se articulan en mujeres indígenas como Tuyuc y Menchú, y en mujeres ladinas tanto pobres como de clase media o burguesas. En este ejemplo, ha privado el código lingüístico, pero el mismo análisis puede fungir examinando otros códigos culturales como el de la dieta, el vestido, el acento del habla, las religiosidades y espiritualidades, el pensamiento mágico, los imaginarios que pueblan nuestro sentido de identidad. Por ejemplo, un joven mam que es arquitecto expresaba inquietudes como estas:

-Las diferencias existen porque yo puedo ser un arquitecto y moverme en el mundo ladino, pero mi dieta indígena me hace falta: mis frijoles, mis tortillas, mi chile. El colonialismo no pudo exterminar a los indígenas; ¿podrá hacerlo la globalización?

Yo le argumento que esa dieta que él menciona es también ladina y le hace falta a los ladinos, y que la globalización no intenta destruir las culturas tradicionales sino hacerlas rentables, apoderándose de su potencial turístico. Lo grave no es que el colonialismo (en nuestro caso) haya querido exterminar a los indígenas, ya que nunca quiso hacerlo; lo grave es que no lo quiso hacer porque siempre pretendió volverlos rentables mediante la explotación, la mentalización y el marginamiento sistemáticos. En todo caso, en este joven mam de profesión arquitecto, las diferencias indioladinas se articulan de manera muy distinta a como lo hacen en la mujer con el bebé. Ambos, sin embargo, son sujetos populares interétnicos e interculturales. Pero hace falta una conciencia crítica de su específico mestizaje, como parte de la lucha por la democratización intercultural.

Al día siguiente, desayunando en el McDonald's del parque central de Xela, observo la decoración del local. En el muro, una colección de máscaras de Ronald McDonald y demás personajes de la empresa, junto a máscaras de rostros indígenas con grandes tocados con quetzales y plumas. El niño que come allí percibe que todas las máscaras tienen un significado uniforme, y las consume sin establecer más diferencias que las de los colores, todo lo cual hace juego con los de las telas "típicas" en los respaldos de los asientos. Me imagino a los dos amigos mames que mencioné, comiendo allí. Y el resultado es una imagen vívida de la posmodernidad chapina, ese espacio que nos toca democratizar y en el que actualmente se articulan de manera injusta nuestras diferencias.

Guatemala, 18 de junio del 2000.

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