Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

A fuego lento
Libertad de mercachifles
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 4 de julio de 2007

Es probable que a muy pocas personas se les haya ocurrido imaginar cómo sería la vida si no consumiéramos más de lo que necesitamos para reproducir nuestra fuerza de trabajo y alcanzar las metas materiales y emotivas que nos hemos propuesto. El consumismo -esa ideología que nada tiene que ver con el consumo como satisfactor de necesidades y sí con la idea inmoral de que quien más tiene es quien más vale- se ha convertido en "sentido común" de legiones de ignorantes y determina ya su manera de percibir el mundo, al prójimo y la vida, los cuales se les presentan como un gran supermercado en el que abundan las ofertas religiosas, políticas, espirituales, de autoayuda, de éxito, de amor, de libertad... y de mercancías.

Visto así -como la mentalidad compulsiva de quien busca valer más cualitativamente adquiriendo más cosas cuantitativamente- el consumismo es el resultado de la publicidad sin límites, del mercadeo convertido en psicología y hasta en psicoterapia, y en ética y estética de unas masas cada vez más incultas, ya que tomar conciencia de su condición no conviene al mercado y por eso éste se las mantiene oculta ofreciéndoles a cambio infinidad de adminículos para que trabajen y gasten mientras les llega la hora de morir. ¿Educación? Claro, para consumir. Y como resultado de la publicidad sin límites, el consumismo se perfila como una moral de mercachifles y merolicos de alto vuelo, que lo equiparan (ajústense los cinturones) con la libertad. Tal como lo lee, lector estupefacto, tal como lo lee.

La labia de los mercachifles de la "teoría económica libertaria", de la "filosofía" empresarial y de su ética del lucro, reduce la libertad a la posibilidad de optar entre un producto y otro, no importa si ese margen de elección está determinado por las necesidades de los simulacros de libre competencia con los que las oligarquías suelen disfrazar sus prácticas monopolistas. Es por ello que optar entre pepsi y coca cola es considerado por ellos como un acto de "libertad", escamoteando que ese acto ha sido creado por el mercadeo y la publicidad del mismo consorcio. En general, la "libertad" de optar por uno o más productos entre muchos otros es una "libertad" que sólo ejerce el sector que produce y hace circular las mercancías, aunque aduzca hipócritamente que es el consumidor quien, mediante su "libre" demanda, exige a los productores darle gusto y satisfacer sus "necesidades".

Si aceptáramos que la libertad humana se reduce a un abanico de opciones consumistas, tendríamos que aceptar que ese concepto de libertad sólo podría aplicarse a un mundo de mercachifles, pues conviene tanto a los que lucran mediante la circulación de mercancías como a quienes las fabrican y crean necesidades en el consumidor, el cual interioriza cada vez más la identidad que le ha sido encasquetada por la "lógica" de la "atención al cliente" y por la publicidad y el mercadeo, los cuales están sustituyendo a las ciencias sociales y a las humanidades en los proyectos educativos neoliberales.

Por suerte, no todos los productores de mercancías ni todos los comerciantes tienen alma y "filosofía" de mercachifle, y muchos entienden que si se deja al mercado regir la ética, la moral, la política, la religiosidad, la espiritualidad y la educación de un pueblo, eso lleva no a la libertad, como chillan a coro los adocenados neoliberales, sino al descalabro visible en las sociedades "libres" en las que el "desarrollo vía consumismo" es el eje de la vida ciudadana. Tampoco se trata de quedarse en el "atraso", sino de diseñar un desarrollo que nos evite el estúpido abismo solitario de Columbine y de Virginia Tech.

Y que no me digan que la "libertad" de empresa neoliberal jamás se ha puesto en práctica. Los resultados de implementar este concepto vulgar de libertad están a la vista y se reducen, en todos los casos, a la corrupción oligárquica a la que el neoliberalismo contribuye en la práctica afirmando que se diferencia de ella en la "teoría".

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.