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A fuego lento
Pensadores de “blog”
Por Mario Roberto Morales - México, 25 de julio de 2007

Después de haberle dado este texto a un corrector de estilo, se lo envío para rogarle no intervenir en el blog del diario que publica sus artículos, pues lo hace parodiando la manera fragmentaria que los blogueros que lo aborrecen usan para atacarlo (hay otros que lo estiman porque son iguales a usted).

Me opongo a esa esporádica práctica suya, porque a pesar de que responde con la instantaneidad propia del bloguismo, lo hace según fórmulas intelectuales que contradicen la ética y la estética bloguera. Me explico.

Un pensador de blog tiene que trabajar con ideas fragmentarias que debe armar, visitando con asiduidad y osadía cuanto sitio de internet imagine, pues sólo así puede obtener los apoyos que necesita para exponer sus ráfagas de pensamiento. No debe perder el tiempo leyendo libros completos, porque eso ya pasó de moda. Además, las ideas desarrolladas que aparecen en los ensayos (literarios o científicos) contradicen la ética y la estética del fragmento, que es la que rige el pensamiento y la filosofía de blog, por lo que debe quedar claro que el hábil picoteo intelectual y el ágil mariposeo teórico, y no la investigación articulada, es lo propio de un bloguero que se respete.

Rechazo, por tanto, que se utilicen los blogs para desarrollar ideas de largo aliento, pues eso constituye un despropósito tan grande como el que cometería un bloguero con dignidad si intentara escribir un libro dividido en partes vinculadas entre sí mediante el desarrollo racional y explicativo de un objeto de estudio cualquiera. El pensamiento y el pensador de blog deben ser breves y evitar la coherencia discursiva propia de los pedantes profesores universitarios e intelectuales de pestañas y sesos calcinados por la perniciosa lectura disciplinada de libros tan gordos y torpes como las impenetrables ideas que exponen. El pensador de blog debe tener las características del torero espontáneo que se lanza a morir al ruedo. Sólo siendo fiel a la instantaneidad de la improvisación, el bloguismo puede constituirse en expresión de la época que le ha dado origen, la cual se caracteriza por un dinamismo que se sobrepasa a sí mismo, anulando los toscos rigores científicos y las acartonadas preceptivas literarias, y superando los viejos tiempos de la puntuación, la ortografía y la sintaxis.

Otra razón por la que no se debe confundir el bloguismo con el pensamiento articulado es de tipo ideológico y político, y tiene que ver con que el ejercicio del blogueo está abierto y es accesible a todas las personas, independientemente de su preparación intelectual (académica o autodidacta), mientras que lo otro se reserva siempre a élites engreídas que han hecho del intelecto y de su despliegue escrito un motivo de prestigio y estatus social, que la distancia del pueblo y de las masas, las cuales tienen derecho de opinar a discreción y sin reservas en los foros electrónicos.

Es justamente esta ausencia de preparación intelectual la que ha hecho del blog un receptáculo dinámico de ideas dispersas que no solo reflejan los desenlaces de las prácticas educativas de hoy día, sino que eximen al lector de blogs de tener que estudiar para acceder a cualesquiera razonamientos instantáneos de quienes no tienen una columna en un diario ni una cátedra universitaria y mucho menos la lerda paciencia y la aburrida disciplina de escribir obesos cuanto tediosos libros, así como de someter la arrogante validez de las propias ideas ante otros de su misma condición, categoría o especie.

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