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A fuego lento
Señores bajo los árboles
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 29 de agosto de 2007

En 1994 publiqué en Guatemala Señores bajo los árboles, un libro hecho con voces de testimoniantes indígenas que habían vivido el terror contrainsurgente. Pocos años antes, en Costa Rica, había traducido al español un volumen colectivo coordinado por Robert Carmack, que se llamó Guatemala: Cosecha de violencias y que publicó la FLACSO en 1990, en el cual varios científicos sociales estadounidenses utilizaron testimonios indígenas para reconstruir lo ocurrido durante los años de la contrainsurgencia. Mientras realizaba aquella traducción, me encontré varios testimonios similares que yacían olvidados en unos estantes de la sede de la Comisión de Derechos Humanos de Centroamérica (CODEHUCA).

Esta fue la materia prima que utilicé para trabajar estéticamente las maneras en que los indígenas guatemaltecos hablan el castellano, sus giros, cadencias y léxico, a fin de darle viabilidad literaria a los horrores que contaban con una sencillez que me resultaba desarmante. Cuando hube hecho eso, me di cuenta de que era inútil utilizar aquello como insumo para narrar una ficción, pues lo relatado por los testimoniantes sobrepasaba la más febril de las imaginaciones, por lo que debía dejar hablar a las víctimas usando la ficción sólo para hacer fluir las voces de manera ordenada.

Cuando el libro se publicó en 1994, la izquierda oficial se escandalizó porque junto a las masacres del ejército aparecían otras perpetradas por la guerrilla, así como hechos que contradecían la imagen moralista que los jefes guerrilleros reclamaban para sus organizaciones. Tuve que esperar hasta que la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH) rindiera su informe general, en 1999, para que tanto los militares como los guerrilleros aceptaran lo que estaba escrito en mi libro y que ahora la CEH repetía con lujo de detalles. Mientras tanto, fui calumniado por la URNG, agrupación que suele ejercer esta práctica cuando lidia con quienes no obedecen sin chistar a sus jerarcas.

En el año 2000, el libro se publicó en inglés, traducido por Edward Hood, en Estados Unidos, con el título de Face of the Earth, Heart of the Sky. Esto llamó la atención de algunos profesores universitarios estadounidenses, quienes quisieron obtener ejemplares de la edición en español, pero increíblemente no les fue posible. Una profesora de la Universidad Carnegie-Mellon, de Pittsburgh, me contó que había llamado a la editorial guatemalteca que había publicado el libro y que allí le habían informado que estaba agotado y que no se reimprimiría porque había pasado ya la época de su actualidad. De eso hace unos siete años.

Por todo lo dicho, me satisface inmensamente que la Editorial Cultura haya vuelto a publicar Señores bajo los árboles, en español, gracias al entusiasmo de su director, Francisco Morales Santos, en una espléndida edición ilustrada con un grabado de Isabel Ruiz. Ahora, los estudiantes tendrán a la mano esta versión testimonial de la condición de los indígenas durante el conflicto armado, sin censuras de ningún tipo. Lo único nuevo que el lector hallará en esta segunda edición es un prólogo mío en el que explico la estética del horror testimonial y las vicisitudes que ha pasado el libro desde que vio la luz.

Su presentación pública se hará mañana jueves 30 de agosto en el Palacio Nacional de la Cultura, a las 11 de la mañana, durante la ceremonia de adjudicación del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2007. Quedan todos -amigos y enemigos- cordialmente invitados, como siempre.

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