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A fuego lento
Las grandes literaturas del mundo
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 26 de septiembre de 2007

La Literatura es uno de esos quehaceres humanos cuya importancia les cuesta comprender a los estudiantes en estos tiempos de masivas adicciones audiovisuales. Yo recuerdo que mis lecturas inducidas en la primaria, la secundaria y la universidad se me hacían un infierno porque ningún profesor se molestaba en explicarnos por qué aquello era importante y mucho menos para qué nos podría servir en la vida.

Hoy día, sigo comprobando que la mayoría de profesores y estudiantes de Literatura no pueden explicar en qué consiste la importancia de la misma, por qué ha constituido siempre una asignatura obligada en el sistema educativo y, sobre todo, para qué ha servido y sigue sirviendo a la sociedad; todo lo cual es básico para entender las razones por las cuales es útil saber leer Literatura. Sobre todo, si se trata de estudiantes y profesores de carreras técnicas, para muchos de los cuales el saber humanístico, artístico y literario resulta afectado, liviano e inútil.

Responder a estas preguntas es ineludible si se pretende dotar a los estudiantes de una capacidad analítica que les permita apreciar la dimensión estética de la Literatura y, también, entender los contextos que han producido los textos literarios a lo largo de la historia, ya que de esta relación (texto–contexto) es que brotan las razones de la importancia de la Literatura, pues esta cumple funciones sociales que coadyuvan a la cohesión social, la legitimación política y la identidad cultural del grupo que produce y consume bienes simbólicos.

Esto obliga a estudiar la Literatura en su historia y en sus relaciones con los contextos sociales y económicos que la originan, ya que no se puede comprender la estética de un texto si no se entienden los condicionantes geográficos, culturales, políticos y económicos a los que esa estética busca dotar de cohesión, legitimidad e identidad. No basta, pues, con hacer un recuento de textos, autores y fechas. Hay que organizar este saber, en función de explicar los textos para que estos sirvan como documentos que permitan entender los contextos de los que forman parte orgánica y activa.

Unido a todo esto, es imprescindible enseñar al estudiante a leer Literatura, pues la lectura literaria no equivale a la lectura de textos informativos y explicativos. La Literatura apela a la subjetividad del lector. Y, dado el desarrollo del arte literario desde sus orígenes hasta hoy, se hace necesario saber apreciar las estéticas en su historia, a fin de comprender los gustos, las mentalidades y las culturas de ayer y de hoy. Esto se logra con mediaciones pedagógicas que estimulen la creatividad analítica y la expresión escritural.

Fue pensando en todo esto que escribí el libro que me habría gustado tener a mano cuando estudiaba Literatura, pues me hubiese ahorrado incertidumbres y lecturas erráticas que solo mucho tiempo después pude ordenar en mi mente. Titulé este libro, Las grandes literaturas del mundo, evitando el nombre que la asignatura mantiene en muchos lugares: el de “literatura universal”, que es obsoleto porque desde hace mucho se sabe que esa pretendida universalidad se circunscribe a la Literatura europea occidental y, por derivación colonial, a ciertas literaturas tercermundistas.

El libro fue escrito para los últimos años de secundaria y primeros de la universidad. Y lo presentan hoy, a las 7:00 de la noche, María del Rosario Molina y Mario Antonio Sandoval en el Cantón Exposición de G&T Continental, en Cuatro Grados Norte. Quedan todos cordialmente invitados.

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