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“La plaza que amo”
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 15 de junio de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

¿Un canal de señal abierta para el neoliberalismo y la izquierda rosada?

En medio de una sobresaturación de destapes de corrupción, gracias a lo cual la protesta al respecto no hacía ninguna falta, Canal Antigua y Guatevisión convocaron —encendidos en patrio ardimiento— a un “retorno del pueblo a la plaza”. Al mismo tiempo, y por estos mismos canales, los neoliberales más estridentes habían señalado —con paroxística indignación— al “monopolio televisivo del mexicano Ángel González” como corrupto. Nada dijeron del monopolio del azúcar, el cemento, el café, ni el pollo; sólo acusaron al de los canales de televisión abierta. Dicen que de pura casualidad, toda la izquierda rosada agitó al unísono las redes interconectadas anunciando el regreso triunfal a escena de los profesionales de la indignación, ahora financiados por la cooperación internacional. Todo esto ocurrió después de un conveniente destape de la CICIG y el MP, acerca de que el consorcio de medios audiovisuales de González recibió dinero sucio de la dupla que protagoniza el alargado culebrón melodramático titulado “El general y la modista”, mismo que pasa por los canales de cable todos los jueves y, ahora, también los sábados (justo antes del programa de entretención familiar “La plaza que amo”, el cual vino a sustituir a la querida “Plaza Sésamo”).

El retorno al ex Parque Central fue exiguo pero los citados canales de cable lo inflaron a todo pulmón. El primero no pudo sostener ni una hora de transmisión en vivo porque ese mismo día su dueño fue convertido en prófugo de la justicia. En cambio, el segundo, puso a vociferar a sus locutores y a los “analistas” neoliberales que habían despotricado contra el “monopolio televisivo”, y así siguieron hasta que, ante el relajo del puñado de movilizados brincando bajo el alero del Palacio, el canal hizo sonar solemne el Himno Nacional mientras mostraba imágenes de la atestada plaza el año pasado. Acabó así este nuevo sábado placero, no sin antes haber sometido a los televidentes a los “análisis” de los neoliberales y los locutores (quienes rugieron contra el “monopolio televisivo”), y al muestreo cruel del sentimentalismo de uno que otro vociferante pagado y de algunos sinceros ciudadanos en los que el intelicidio mediático provocó ya una conveniente esclerosis neuronal.

Dicen que los neoliberales quisieron “legitimar” con esta movilización sabatina la próxima intervención gubernamental de uno de los canales de González, por medio del cual ellos buscan llevar su mensaje político al populacho que no puede pagarse el cable, justificando así (de paso) la traición del presi Neto a su antiguo jefe. En esto converge con ellos la izquierda rosada, así como los indignados de profesión. ¿Compartirán el Canal 3 o el 7 estos ex-enemigos ideológicos, como parte de la creación de condiciones para instaurar un gobierno “no corrupto” al estilo del de Macri en Argentina y del de Temer en Brasil, como quiere la Embajada? Por lo que se vio en la plaza el sábado pasado, la pregunta procede. Pues fue obvio que a los neoliberales, a la izquierda rosada y a los profesionales de la indignación les interesa lo mismo. Y no se trata de hacer un ángel de Ángel González y menos de defenderlo. Sólo de perpetrar el análisis concreto de la situación concreta, esta vez con sal y pimienta, como corresponde a la puesta en escena de un alegre sainete para consumo de esos buenazos campeones de la ingenuidad que esperan ansiosos el próximo capítulo de “La plaza que amo”.

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