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Lo que quieren y lo que es posible
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 27 de julio de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

O por qué ocurre aquí lo que ocurre.

Hay que aceptar que Estados Unidos es nuestro socio inevitable. Estamos en su área de influencia “natural” y somos el segundo peldaño para bajar a su patio trasero. Entiendo por ello que su interés geopolítico necesite alinear consigo a nuestra región con el Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica (PPTNCA), pues los rusos y los chinos ya están en Nicaragua y Costa Rica. Entiendo también que por eso EEUU puso en práctica aquí la teoría de la acción no-violenta y sus tácticas de golpe de Estado blando, revolución de color y lucha contra la corrupción, pues esa fue su forma de limpiar la mesa de gente inconveniente para culminar su plan regional. También comprendo que ahora necesite obligar a los oligarcas locales a pagar impuestos, pues para administrar el PPTNCA necesita un Estado fuerte y controlado por su fiel oligarquía. En esto consiste la restauración y el remozamiento del poder oligárquico, cuyo fin es que el modelo económico no cambie, ya que el PPTNCA implica más mineras, más hidroeléctricas y más palma africana. En lo político requiere un Estado “incorrupto” con fachada pluralista pero de derecha y bien financiado, y en lo castrense un ejército capaz de militarizar la seguridad civil para contener migrantes y escenificar de mejor manera la lucha contra el narcotráfico.

Sé que nada se puede evitar porque este es un país ingobernable —por intervenido desde 1954— y porque no somos sino una pintoresca maceta en el backyard de la potencia que pugna con los BRICS por el futuro del mundo. En efecto, EEUU y el Reino Unido, encabezados por el interés financiero de la oligarquía planetaria (o sea el 0.8 por ciento de la humanidad) situada en Wall Street y la City de Londres, impulsan una globalización neoliberal que promueve crisis y guerras en el planeta para acumular capital, y también lo daña ecológicamente para luego lucrar con el negocio de salvar el hábitat. La lógica oligárquica de ese 0.8 por ciento de la humanidad lo ha llevado a necesitar despoblar el mundo porque su sistema económico no puede alimentar a tanta gente. Pero no porque esto sea materialmente imposible, sino porque el mecanismo genocida de apropiación de riqueza de esa decreciente minoría (con oligarquías satelitales en cada país), ha llegado al colmo —como dijo un Papa— de necesitar cortar cabezas para que en el mercado no escaseen los sombreros.

Por el contrario, la alternativa BRICS a la globalización neoliberal pasa por volver a la economía productiva desechando la especulación financiera y la acumulación basada en la promoción de guerras sólo para que progrese la industria armamentista y energética. Y volver a la economía productiva implica la creación de una infraestructura planetaria colosal que tiene que ver con la llamada Nueva Ruta de la Seda y con la red intercontinental de ferrocarriles rápidos, la cual conectará Europa con Asia y África, y luego a América (incluido EEUU) con Asia por el Estrecho de Behring. Esta es la pugna.

Entiendo que Guatemala está del lado de EEUU y que por eso ocurre aquí lo que ocurre. Mi pregunta es: ¿lo aceptamos sin más o creamos un partido político —con la Guatemala profunda organizada a la cabeza— que nos permita ser socios de EEUU pero desde una posición de soberanía y dignidad y no sólo como un protectorado? Estamos contra el tiempo. Jimmy no va a durar mucho y el partido “incorrupto” izquierdoderechista está en plena formación.

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