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La hora de las alianzas
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 7 de septiembre de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

¿Fabricamos una bomba de tiempo o le damos salida a la presión social?

Tanto la izquierda tradicional como la socialdemocracia han entrado en una fase de alianzas con lo neoliberales y con los sectores más oligárquicos de las derechas conservadoras, a fin de administrar ―mediante un gobierno de fachada pluralista― el mecanismo de control geopolítico regional llamado Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica (PPTNCA).

Otras fuerzas (dispersas) de derecha e izquierda se oponen a tal alianza y buscan establecer otra que, sin adversar (porque no hay bases reales para hacerlo) el designio geopolítico, se esfuerce por establecer circunstancias sólidas para negociar el PPTNCA según mejores condiciones para el país y la región, en vez de contentarse con administrar de manera entreguista el mecanismo geopolítico ideado e impuesto desde afuera.

Esta división se debe a que el PPTNCA implica más mineras, más cementeras, más hidroeléctricas, más palma africana y más caña de azúcar, así como la militarización de las fronteras para contener a los emigrantes y mantenerlos en sus países de origen. Todo lo cual conlleva más contaminación ambiental, más deterioro de la orografía, más desvío de ríos, más arrinconamiento y expulsión territorial del campesinado y menos espacio para el cultivo de alimentos básicos para la autosuficiencia alimentaria local. También, el crecimiento de la masa desempleada y de los índices de delincuencia, violencia, crimen organizado y narcoactividad descontrolada. En otras palabras, el estallido social por hambre, miseria, ira y frustración. Esta es la bomba de tiempo.

Llegó la hora, sí, de las alianzas interclasistas e interideológicas. Pero con una diferencia: ¿nos aliamos para contribuir a la construcción de esta bomba devastadora, o con el fin de establecer condiciones para una democratización de la economía y de la política que le dé salida a la presión social causada por un sistema económico disfuncional por monopolista y porque impide la prosperidad de los pequeños y medianos empresarios y, con ello, la expansión de una clase media que sustituiría el crecimiento desbocado de las pobrerías?

Soy partidario de la segunda opción y estoy consciente de que para lograr ese cometido se necesita contar con el mayor número de fuerzas vivas del país, incluyendo a quienes han adherido a la opción contraria. Es necesario que éstos reflexionen y contribuyan a forjar un interlocutor alternativo al oligárquico-neoliberal para negociar nuestro futuro con la potencia de la cual somos patio trasero y área de influencia natural. Esto requiere ser capaces de converger en un interés nacional que asegure que todos tengamos acceso al trabajo, el salario y el consumo, así como a las ventajas de la ciudadanía, las cuales tienen que ver con la educación, la salud, las pensiones y los servicios básicos, para todo lo cual es imprescindible instaurar un régimen fiscal progresivo.

Pequeños, medianos y grandes empresarios conscientes de que la oligarquía es el principal obstáculo para su prosperidad; militares no dispuestos a reprimir al pueblo cuando estalle la conflictividad social que implicará la implementación del PPTNCA; intelectuales de izquierda y de derecha capaces de pensar su país a largo plazo y de converger con quienes piensan diferente a ustedes; dirigentes populares de la Guatemala profunda con conciencia de clase; juventudes críticas del hedonismo banal posmoderno: llegó la hora de las alianzas. ¡Forjémoslas ya!

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