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Poncho Bauer habla de la Revolucón
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 24 de octubre de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

Y del efecto pernicioso de los sectarismos.

En 1978 entrevisté en La Habana a Guillermo Toriello, Manuel Galich y Alfonso Bauer Paiz. Sólo les hice una pregunta: ¿Por qué cayó Arbenz? (Siete días en la USAC, 23-29/10/78). Esto respondió Poncho Bauer:

“Yo quisiera analizar un aspecto algo delicado, pero creo que es necesario hacerlo: una autocrítica a nuestra generación.

“El presidente Arbenz fue siempre muy amigo de trabajar en equipo (…) Comenzó pensando que sectores de la misma burguesía, pero que tuviesen interés en afirmarse en un sentido nacionalista, podrían participar en su gobierno de diversas maneras.

“Así, creó equipos de estudio y discusión de las realidades nacionales, en los que estuvieron representantes de la clase obrera, de los campesinos, de la intelectualidad, de la misma burguesía y de otros sectores. (…) Paralelamente al gabinete de gobierno (…) existían órganos políticos que (…) tomaban resoluciones de gran importancia nacional. Estaban representados el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), el Partido Renovación Nacional (PNR), el Partido de la Revolución de Guatemala, las organizaciones obreras, etc.

“Sin embargo, ¿qué sucedía? Que muchas veces se iba a discutir algún problema de interés vital y resultaba que ya se habían dado reuniones previas de determinados partidos con exclusión de los otros. Pasaba que en el momento de la reunión ya todo estaba acordado. Hoy le oí decir a Fidel, en una película, que si de algo se cuidó su movimiento (…) fue de caer en el sectarismo. Era necesario incorporar a todos aquellos que quisieran el proceso, aun cuando no coincidieran exactamente en el plano ideológico con la posición más consecuente o científica, es decir sumar y no restar. Exactamente lo contrario sucedió entre nosotros.

“Recuerdo el día que se corrió un rumor sobre que el presidente Arbenz iba a hablar por la radio, que iba a pronunciar un discurso decisivo, fundamental. Muchos de nosotros, que formábamos parte de los (…) distintos partidos, teníamos una información sumamente alarmante que nos había dado el doctor Luis Fernando Galich, hermano de Meme, quien había viajado en misión de Salud Pública al Frente Armado. El doctor Galich nos dijo que en el área del Frente se notaba algo sumamente raro: que se veían muchos soldados del Ejército Nacional, pero no se veían oficiales. Ni un solo oficial se encontraba con la tropa en la frontera con Honduras, en el mismísimo frente de lucha. Inmediatamente nos dirigimos a la residencia del coronel José Ángel Sánchez, Ministro de la Defensa. Eran cerca de las once de la mañana y no puedo olvidar aquel espectáculo del hombre con voz aguardentosa, visiblemente trasnochado de alguna juerga, embotado a esa hora, que nos dijo: ‘Esto no tiene solución militar’.

“Entonces nos dirigimos hacia Palacio para hablar con el presidente Arbenz. ¡Imposible!, ¡imposible! hablar con el presidente.

“Cuando la noche empieza a entrar, se corre el rumor de que el Presidente iba a renunciar en su discurso por la radio. Muchos de nosotros no lo creímos y pensamos que la renuncia era inimaginable en el coronel Arbenz. Lo que sucederá, pensamos, es que hará igual que hizo Barrios en su oportunidad, se convertirá en dictador y marchará al frente a combatir a los invasores. El resto ustedes lo saben.

“Hago referencia a todo eso, porque es una buena lección para las generaciones en Guatemala. Se corren grandes peligros con el sectarismo y otras pequeñeces por el estilo”.


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