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Meme Galich habla de la Revolución
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 26 de octubre de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

Y hace una severa crítica y autocrítica a sus intelectuales.

En 1978 entrevisté en La Habana a Guillermo Toriello, Manuel Galich y Alfonso Bauer Paiz. Sólo les hice una pregunta: ¿Por qué cayó Arbenz? (Siete días en la USAC, 23-29/10/78). Esto respondió Meme Galich:

“Ya se señaló nuestra absoluta ignorancia, nuestra inopia total en material ideológica cuando derrocamos a la tiranía de Ubico. Nuestras concepciones políticas acaso sí llegaban a inspirarse en las viejas tradiciones liberales o conservadoras, según el caso, del siglo XIX. (…) Formábamos parte, junto con Poncho Bauer y otros, de la vanguardia intelectual de la Universidad, lo mejor informado en material social, ya que éramos estudiantes de Derecho. Pues bien, la crema y nata de la intelectualidad universitaria de 1938 ignoraba que en la vecindad, en México, había un gobierno, el de Lázaro Cárdenas, ¡que había expropiado el petróleo! ¡Cómo sería la miseria ideológica que padecíamos la generación que en 1944 derrocó la dictadura de Jorge Ubico y después a Ponce!

“De una manera u otra, gracias a nuestra generación, el pueblo se hizo del poder y ¡no supimos qué hacer con ese poder!

“La Asamblea Constituyente de 1944-1945 fue en realidad una conciliación de clases, por lo que su producto: la Constitución de 1945, fue un híbrido. Mientras que por un lado incorporaba conquistas sociales de gran importancia, aunque con carácter de enunciados generales, provenientes de hombres de izquierda como Bauer Paiz, por el otro, tenía grandes recaudos y limitaciones que venían de los asesores de las grandes internacionales, de la prensa vendida a esas compañías.

“He allí nuestro gran equívoco histórico: no bastaba haber sido anti-ubiquista, sino que además era necesario tomar en consideración las posiciones, los intereses de clase. Si lo hubiéramos sabido en aquel entonces, no hubiéramos limitado nuestra lucha a derrocar a Ubico y Ponce, ya que la reacción no solo eran ellos.

“Nuestra ignorancia nos hizo comenzar por el final y terminar por el principio. ¿Dónde empezamos? Por donde debíamos haber terminado: dándonos una Constitución. Ustedes saben que la Revolución Cubana se dio esa Constitución después de dieciséis años, cuando ya sus nuevas estructuras socio-económicas y políticas estaban consolidadas irreversiblemente. La Constitución no es más que un marco jurídico de las instituciones existentes.

“¿Por dónde empezó la Revolución Cubana? Por la Reforma Agraria, porque, como es sabido, en países como los nuestros el problema de la tierra es fundamental. Pues bien, nosotros lo primero que hicimos fue la Constitución, y la Reforma Agraria hasta ¡siete años después!, cuando ya era tardísimo para iniciar un proceso de esta naturaleza.

“Si en 1944, en vez de ponernos a elegir Presidente, el gobierno de la Junta Revolucionaria instaura la dictadura de la Revolución y destruye las bases del poder reaccionario, y en ese mismo momento se inicia el proceso de Reforma Agraria, ni la United Fruit Company, ni las mismas condiciones adversas en el nivel internacional hubieran ahogado tan fácilmente a la Revolución.

“Todo lo hicimos al revés; la burguesía financio a la prensa reaccionaria y la Revolución no tenía prensa. Pequeñas empresas periodísticas se enriquecieron al calor del ataque a la Revolución y ésta moría sin prensa. (…) La Revolución siempre respetó las libertades democráticas y se dejaba, en nombre de ellas, destruir por las clases económicamente poderosas y por el imperialismo”.


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