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Los BRICS como paradigma (I)
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 9 de noviembre de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

En 30 años, China sacó de la pobreza extrema a 700 millones de personas.

Como se sabe, a la cooperación soberana entre Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica se le llama BRICS. El nombre se debe a Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, quien, en 2001, hace 15 años, nombró BRIC (aún no estaba Sudáfrica) al conjunto de países con un frente unido en materia de cooperación en productividad física, inversión en infraestructura y educación científica para sus ciudadanías.

La iniciativa BRICS surge como contrapartida de la geopolítica. Es decir, de una política de dominación geoestratégica basada en la guerra por los recursos naturales energéticos. A esta política, los BRICS le oponen la cooperación entre Estados soberanos, sin competencia, porque ven la cooperación como requisito básico del desarrollo material y humano en condiciones de igualdad relativa y de paz. Este exitoso experimento se plantea entonces como una alternativa a la globalización neoliberal y a la geopolítica de dominación planetaria, y se perfila como una propuesta de globalización para un mundo multipolar, la cual se encuentra en plena marcha exitosa en los países que componen los BRICS. Esto se puede corroborar revisando las cifras de crecimiento material y humano en estos países. Pero baste para muestra el botón de China, que en los últimos 30 años sacó de la extrema pobreza a 700 millones de personas.

Es claro que esta hazaña económica no se agota en la cooperación entre Estados soberanos, sino que pasa por la fundamental política pública de inversión en infraestructura, y también por la de educación científica para las ciudadanías, vistas éstas como primordial activo económico. La Nueva Ruta de la Seda, que une comercialmente a Asia y África, y que unirá próximamente a los cinco continentes por la vía marítima, así como la red de trenes rápidos que logrará lo mismo en lo terrestre, son la prueba viva de que la alternativa BRICS funciona bien.

Eurasia entendió que la inversión en infraestructura y en el desarrollo de las capacidades científicas de sus ciudadanos, impulsadas como políticas públicas, constituyen fundamentales activos para el crecimiento económico pacífico, en cooperación y sin competencia. De aquí la fundación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y otras iniciativas financieras autónomas y liberadas del yugo del BM, el FMI, el BID y otras agencias de endeudamiento impagable.

No hay duda de que la vuelta a la economía productiva de tipo físico, la inversión en infraestructura y la educación científica para todos es un conjunto de medidas para el desarrollo que resulta en un ejemplo para América Latina, como alternativa a la globalización neoliberal y a los planes regionales de desarrollo de la geopolítica. Por ejemplo, el Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica (PAPTNCA), el cual funciona de hecho como una medida de contención de la iniciativa BRICS —presente en Nicaragua—, a pesar de que los planes BRICS para el Continente Americano proponen el ingreso de EEUU a la iniciativa BRICSUS.

Esta alternativa a la globalización neoliberal —contaminadora del planeta, promotora de guerras como forma de acumulación de capital, e intelicida y matadora de la creatividad humana— constituye una salida (no socialista, sino) capitalista a la lógica suicida de una economía basada en un consumismo banal que nos ha llevado a todos a abrazar con demencial entusiasmo la decadencia y el fin del espíritu humano. (Sigue…)

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