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Los BRICS como paradigma (II)
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 16 de noviembre de 2016
consucultura@intelnet.net.gt

Su propuesta es también la superación del intelicidio planetario.

Durante la XVIII Cumbre de los BRICS, en Goa, India, el mes pasado, se celebró también el Foro Académico de estos países, en el que se aprobaron los conceptos que definen los fundamentos morales de la educación, el desarrollo intelectual y el aprendizaje en línea para sus habitantes. Es así como los BRICS hacen de su desarrollo cultural (visto como activo económico) la base de la multipolaridad planetaria, y posibilitan un mundo en el que EEUU converja (por el bien de su futuro) en este esfuerzo de cooperación global, en vez de seguir con su costosa geopolítica de dominación bélica.

La política de los BRICS de cualificar científica y moralmente a sus ciudadanías implica un esfuerzo de reversión del intelicidio, el cual es resultado de la política occidental globalizadora de dar educación de alta calidad a las élites para que ejerzan el poder político, mientras que para las masas la receta consiste en enseñarles oficios y ofrecerles entretención virtual y banal las 24 horas del día, con lo cual se logra además mantenerlas desinformadas y alejadas de la posibilidad de desarrollar su capacidad de análisis y de pensamiento crítico. Si un país no invierte en investigación y educación científica aplicada, y si se centra sólo en las ganancias elitistas de corto plazo, se encamina al suicidio colectivo, como ocurre con las sociedades que necesitan del mercado de la guerra y de la contaminación intencionada para el desarrollo de la industria armamentista y energética como principales rubros de acumulación. Esto lo entienden los BRICS a cabalidad.

América Latina necesita aprender que no puede seguir dependiendo de la inversión extranjera en clave neoliberal ni de la cooperación internacional, sino necesita transformar las capacidades intelectuales de su gente como el principal activo económico para su prosperidad, así como fomentar la inversión en productividad económica física e infraestructura, tal como lo hacen los BRICS, con los formidables resultados a la vista. Vivimos un mundo globalizado que requiere de soluciones globales a sus problemas globales. De los BRICS debemos aprender que es posible establecer metas comunes entre Estados nacionales soberanos y diversos, mediante un formato de cooperación colectiva capitalista que garantice el desarrollo de cada parte por igual en términos relativos. El progreso y el desarrollo deben ser incluyentes y no usados como un arma. Esta es la gran lección humanista de los BRICS, la cual, por otra parte, se ofrece como base de un nuevo paradigma político, económico y cultural llamado a sacar a la humanidad del sopor mortal en que la ha sumido el capitalismo corporativo transnacional y su lógica cultural: el posmodernismo relativista y banalizado del Let it be como “sentido común” de la “libertad”.

Es obvio que el sistema de control geopolítico necesita perpetrar el intelicidio en la humanidad, a fin de que ésta funcione como un conjunto de comunidades consumistas disciplinadas, es decir, acríticas, ignorantes y desinformadas. ¿Para qué una prosperidad en tales condiciones? La vuelta al bienestar de las mayorías por medio de la educación científica, y a la economía productiva física, son elementos básicos del nuevo paradigma de cooperación igualitaria entre Estados soberanos y de la salvación del suicidio colectivo que produce la banalidad consumista, las guerras impuestas y la entretención compulsiva como único sentido de la vida.

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