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Partir las aguas
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 30 de agosto de 2017
consucultura@intelnet.net.gt

Para superar una bipolaridad maniquea y manipuladora.

La oligarquía está dividida entre los oligarcas que pagaron impuestos en secreto para comprar su impunidad a fin de que la CICIG no los toque ―es decir, Dionisio-CACIF― y los que se rebelaron y no lo hicieron y por eso fueron separados del usufructo del Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica. La fracción ultraderechista de la oligarquía que quedó fuera del usufructo de este plan geopolítico ―y que por eso tiene ahora un discurso anticacifero― es la que le ordenó a Jimmy echar a Velásquez. La otra facción lo defiende usando a sus comparsas rosa-lilas, los cuales han sido ungidos por la embajada para suplir a Jimmy y administrar este plan pro-oligárquico. Esta supleción se aceleraría si se consuma el golpe de Estado blando que le empezó a dar Iván a Jimmy con el enjuiciamiento de su familia y que ahora remató con la petición de antejuicio en su contra.

La crisis política actual es entonces una crisis de derechas que ―por medio de torrenciales financiamientos de la Open Society Foundations (Soros), USAID, NED, NIMD y otras lúgubres agencias del capital especulativo transnacional y de la CIA― hace que la izquierda rosada, la derecha lila y algunos individuos y grupos de la que fuera izquierda roja, se plieguen sumisos al designio geopolítico y, hoy, a la romántica cruzada en defensa de Iván Velásquez.

La fracción oligárquica que usufructuará el plan geopolítico con más mineras, hidroeléctricas y palma africana, restaura su desgastado poder mediante la puesta en práctica de la teoría de la acción política no-violenta, con golpes de Estado blandos a partir de selectivas “luchas contra la corrupción”, revoluciones de colores (o manipuladas movilizaciones urbanas de clase media interconectada) y la cooptación de la izquierda rosada para que la restauración del poder oligárquico se realice haciendo cambios para que todo siga igual bajo un próximo gobierno rosa-lila. Por eso es que asistimos a esta jacarandosa alianza: UNE-Semilla/Somos/AEU et al=CACIF-Fundesa-Enade-UFM/MCN. Mientras tanto, la fracción oligárquica fascista acosada por la CICIG y que no se beneficiará del plan geopolítico, aboga por Jimmy alegando defensa de la “institucionalidad”.

La bipolaridad Jimmy-Iván es pues un falso problema mediante el cual se manipula la ingenuidad de quienes creen que nuestro dilema nacional es entre políticos corruptos e incorruptibles, cuando en realidad el problema radica en la dominación oligárquica que engendra ―con su corrupción económica sistémica― la pudrición de los políticos y del Estado entero. Ante esto no necesitamos otra revolucioncita de colores como la del 2015 (que no cambió nada), sino la creación de un instrumento político amplio y convergente que se constituya en interlocutor alternativo (a la oligarquía) frente a Estados Unidos. No se trata de optar entre apoyar a Iván o a Jimmy. Esto implica dejarse manipular de nuevo. Converjamos en un frente amplio que nos haga interlocutores válidos proponiendo democratizar la economía, el Estado y la interculturalidad.

Si caemos en la bipolaridad Iván versus Jimmy, caemos en que apoyar a Jimmy es apoyar al fascismo, y apoyar a Iván es apoyar a Dionisio. Y ambas opciones son de derecha, pues la crisis es intra-oligárquica. Optemos por el pueblo fuera de esta bipolaridad.

Pelear por Jimmy o por Iván es volver a ser víctimas de la manipulación mediática y de los netcenters rosa-lilas pro-oligárquicos.


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