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La excéntrica “teoría del error”
Por Mario Roberto Morales - Guatemala, 23 de octubre de 2019

Que promueve la “moderación” de derecha como ideología política “buena”

Tiempos recios de Vargas Llosa tiene fascinadas a las izquierdas desradicalizadas y a las derechas “moderadas” con su excéntrica “teoría del error”, según la cual Estados Unidos erró al derrocar a Arbenz porque eso azuzó el comunismo en América Latina. Al ver el derrocamiento de Arbenz como error, esta “teoría” supone que no existe una política exterior de dominación latinoamericana por parte de Estados Unidos, que esa democracia puede sobrevivir sin que su patio trasero sea dictatorial, oligárquico y militar, y que es del todo posible que el modelo de la democracia estadounidense sea duplicable sin trabas en su traspatio. Todo, a pesar de que la historia arroja evidencia frontalmente contraria a esta extravagancia.

Irónicamente, este fue el sueño de opio que soñó Arbenz para Guatemala, y a él se debió la reforma agraria que Estados Unidos apoyó con fervor en el Taiwán de Chian Kai Chek y que abortó aquí por razones geopolíticas que también contradicen de plano la “teoría del error”. A pesar de estas obviedades, la dicha “teoría” ha seducido a los “moderados” de izquierda y derecha, quienes comentan exultantes dicha novela como una “rehabilitación” de Arévalo y Arbenz por parte del ahora “progresista” Vargas Llosa (como si aquéllos necesitaran ser rehabilitados por el neoliberalismo) e incluso le agradecen al escritor que libere a nuestros héroes nacionales del sambenito de comunistas que todavía los acompaña, y lo erigen como adalid de nuestra memoria histórica. Uf.

La “moderación” es la nueva línea política neoliberal. El que en las pasadas elecciones locales se haya impuesto la ultraderecha fascista, hará que, bajo aquella afable bandera, toda suerte de oportunistas progres intrigue por el poder político amparados en la “moderación” como “filosofía” de una acción cívica que, por fuerza sistémica, seguirá siendo oligárquica, militarista, antipopular y (obviamente) narcoactiva. El proyecto progre izquierdoderechista que perdió las elecciones se convertirá en la “sensata” oposición “moderada” de la ultraderecha fascista que se nos viene encima. Aunque tanto la ultraderecha como la derecha “moderada” (ya revuelta con la izquierda rosa) buscan lo mismo: la restauración oligárquica que las financia. Sólo cambian algunos individuos y ciertos procedimientos.

Tiempos recios, al repetir las verdades de Perogrullo de que ni Arévalo ni Arbenz eran comunistas y que la Revolución de Octubre sólo quería duplicar la democracia gringa en Guatemala, ha excitado a las progresías izquierdoderechistas y avivado su frenesí de revolución de colores, su moralismo de lucha contra la corrupción y su piadoso maniqueísmo de buenos y malos. Con esta agenda, beatificada por dicha novela, se llevará bien con el fascismo oligarca que se impondrá en el 2020.


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