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Diócesis de San Marcos y minería
Por Magalí Rey Rosa - Colectivo MadreSelva - Guatemala, 17 de septiembre de 2004

“Debemos impedir a toda costa que la actividad minera se siga dando en el país”.

Extractos de la posición de la Diócesis de San Marcos, a través de monseñor Ramazzini, de cara a la explotación minera: “Desde hace meses San Marcos ha vuelto a ser noticia nacional.

La razón: una discusión grande y permanente sobre el tema de la explotación de una mina de oro en San Miguel Ixtahuacán. Lástima que muchas veces este departamento es conocido solamente por los conflictos que en él se originan y no por otras razones mejores, como su belleza natural, su diversidad biológica, las costumbres y tradiciones de sus pueblos mam y sipakapense, sin olvidar la pequeña aldea quiché que se encuentra en Ixchiguán.

Como obispo de esta diócesis de San Marcos y comprometido desde hace 15 años a encontrar caminos, desde el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y la Doctrina Social de la Iglesia, de una verdadera promoción humana que cambie la vida pobre y miserable, económicamente hablando, de la mayoría de habitantes de este departamento, quiero en nombre mío y de mis colaboradores, manifestarles algunas reflexiones sobre el tema de la minería a cielo abierto: La actividad de extracción minera puede ser causa de contaminación, de daño a la flora y a la fauna, de tensión social.

Ya lo vemos en Sipacapa: la gente afirma que ve gente armada, que van en vehículos con los vidrios polarizados. La compañía minera sostiene que necesitan protección y para ello tienen sus propios vigilantes.

No hay que olvidar que Sipacapa vivió el conflicto armado muy intensamente y que esto tiene todavía repercusiones fuertes en la comunidad, de desigualdad social y desestabilización de la vida familiar y social en general.

En el caso de la explotación minera en San Miguel Ixtahuacán conocimos del proyecto ya demasiado tarde. Si lo hubiéramos conocido anteriormente hace dos años nos hubiéramos comprometido denodadamente a impedirlo.

Hoy “la legalidad” del sistema guatemalteco nos ata las manos. En este proyecto se está jugando el bien del país, su futuro ambiental, la preservación de nuestros recursos y la utilización de los mismos en favor de todos los guatemaltecos en el marco de la defensa de la vida y el respeto a la biodiversidad.

Lo que queda claro es que de ahora en adelante debemos impedir a toda costa que la actividad minera se siga dando en el país. Debemos movilizar todos los medios para lograrlo: desde las acciones legales hasta la resistencia pacífica desde la comunidades.

En diez años más, si todavía Dios nos da la vida, veremos quiénes tenían razón: los defensores de la actividad minera, convencidos de sus bondades, o los opositores a la misma convencidos de sus nefastas consecuencias en base a experiencias y a estudios de otros países. Ojalá que no sea demasiado tarde”.

Tomado del diario Prensa Libre- www.prensalibre.com


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