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¿Qué haría usted, señor presidente?
Por Magalí Rey Rosa - Colectivo MadreSelva - Guatemala, 22 de octubre de 2004

¿Qué harían el señor presidente de la República, el señor ministro de Energía y Minas, la señora viceministra o el señor director de Minería, si no fueran funcionarios públicos y alguien les dijera que tienen que vender sus casas y mudarse a otro sitio, porque debajo de sus propiedades hay oro y su explotación es de interés nacional?

Lastimosamente, el oro no sería de ellos, sino de la compañía extranjera que tan amablemente viene a sacarlo, pero ellos tendrían la gran suerte de poder convertirse en trabajadores de una transnacional minera. Por supuesto, les pagarían por su tierra y hasta les darían facilidades para hacerse otra casita, si fuera el caso.

Eso es lo que han tenido que vivir muchos campesinos de San Miguel y Sipacapa, en San Marcos, a quienes se les explicó que, de no vender sus propiedades, éstas podrían ser expropiadas.

Quienes se oponen a la minería tienen la amenaza del señor alcalde, quien les dice que si no colaboran no habrá servicios ni beneficios de ningún tipo para ellos.

Esa es la pesadilla a la que le temen también habitantes de Chiquimula, Quiché, Sololá, Huehuetenango, Alta y Baja Verapaz y otros departamentos, quienes ven con gran preocupación que hay planes de desarrollo minero en sus territorios.

La gran mayoría de los campesinos de San Miguel y Sipacapa eran dueños de sus tierras. Se necesita un poquito -no más- de sensibilidad para entender a esa gente que, teniendo tan poco, ahora ve cómo van a arrancarles los lugares donde viven, la decisión de hacer con sus propiedades lo que quieren y hasta su tranquilidad.

Hay una gran tensión en la región de San Marcos, sobretodo en las aldeas por donde trajinan los gigantescos camiones que empiezan a devorarse las montañas, y donde están los almacenes que guardarán los explosivos y los venenenos, pues la presencia de hombres fuertemente armados y de kaibiles del ejército suele poner nervioso a cualquiera.

Desde abril, personalmente le transmitimos al señor presidente el malestar de miles de pobladores de San Marcos. La gente ha hecho manifestaciones locales para dar a conocer públicamente su descontento, y ha levantado actas en las que se rechaza categóricamente la minería.

Esta situación está generando ya una crisis de gobernabilidad que hubiera sido sano e inteligente ahorrarse; pero los altos funcionarios permanecen sordos e insensibles. El derecho a la resistencia pacífica está garantizado en nuestra Constitución, sólo que es difícil guardar la calma cuando se sabe que, en el Gobierno, nadie toma en cuenta el clamor del pueblo. ¿Qué haría usted, presidente Berger, si estuviera en esta situación?

Fuente: www.prensalibre.com


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