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Su voracidad arruinará la Tierra, dejando tras de si sólo un desierto...
Por Magalí Rey Rosa - Colectivo MadreSelva - Guatemala, 17 diciembre de 2004

El señor ministro de Energía y Minas evitó contestar la más sencilla y directa pregunta de los indígenas y campesinos, en el Foro Alternativo: “¿Va usted a seguir entregando concesiones mineras en nuestros territorios?”. ¿Sabía él ya que, dos semanas después de su cándido discurso durante el foro alternativo sobre la minería a cielo abierto, daría una nueva concesión de exploración a la compañía Exmibal?

Parece que poco importa que los 250 kilómetros cuadrados, generosamente concedidos unos días antes de Navidad, en Izabal y Baja Verapaz, puedan traslaparse con terrenos que los q’eqchi’s han solicitado, por años, al Estado guatemalteco.

Algunos de estos terrenos les habían sido concedidos recientemente.

Hay un dictamen de la Procuraduría de los Derechos Humanos que desaprueba el otorgamiento de tierras a compañías mineras en esas áreas, mientras no se diluciden los problemas de tierras de nuestros compatriotas.

¿Dónde quedan las promesas del “primer foro oficial sobre minería” de realizar foros en El Estor y San Marcos antes de seguir con el ilícito esquema de otorgamiento sin procesos de información ni consultas a la población?

En medio de sentimientos de preocupación, indignación y profunda tristeza, comparto algunas de las atinadas palabras del indio Jefe Seattle: “Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida.

Para él un lote de terreno es igual al otro, porque es un forastero que llega en el silencio de la noche y arrebata de la tierra todo lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su enemiga.

Y después de conquistarla se marcha. Deja tras de sí las tumbas de sus antepasados y no le importa.

Arrebata la tierra de sus hijos y no le importa. Olvida la sepultura de sus padres y el derecho de sus hijos a la herencia. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar, saquear, vender...

Su voracidad arruinará la Tierra, dejando tras de sí sólo un desierto... Esta Tierra es preciosa para el Creador. Causar daño a la Tierra es despreciarlo. Los blancos también han de acabarse un día. Puede que más temprano que todas las demás razas. ¡Seguid adelante! ¡Ensuciad vuestra cama! ¡Una noche vais a morir ahogados en vuestro propios excrementos!”

Con el anuncio de la nueva concesión, los funcionarios de este gobierno demuestran que seguirán haciendo las cosas como siempre: sin el menor respeto hacia los habitantes más humildes de los lugares donde se pretende explotar minerales metálicos, para beneficio de las transnacionales.

Fuente: www.prensalibre.com


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