Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Lloramos, o nos reímos?
Por Magalí Rey Rosa - Colectivo MadreSelva - Guatemala, 22 de abril de 2005

¡Feliz día de la Tierra!

El 22 de abril se celebra, desde hace 15 años, el Día de la Tierra, aunque la preocupación por el estado de nuestro Planeta es bastante más vieja, ésta se remonta, por lo menos a casi un siglo atrás, pero se vuelve notablemente visible a partir de los años 60. El Día de la Tierra se ha celebrado también en Guatemala desde 1990.

La primera celebración la hicimos en el Obelisco, con piñatas de animales en peligro de extinción, después fueron ferias, conciertos, charlas... y la celebración fue cambiando de estilo, así como ha cambiado de estilo la agresión humana hacia la naturaleza.

Antes pedíamos a la gente que pensara en su relación con el Planeta y en el impacto de sus actividades personales sobre los ecosistemas. En el pasado, ante los procesos de deforestación y pérdida de ecosistemas, se promulgaron las leyes de protección y mejoramiento del ambiente y la de áreas protegidas.

A quienes nos ocupamos del asunto de las áreas protegidas se nos llamó conservacionistas, y aunque el movimiento tuvo sus críticas y detractores, si hoy en Guatemala quedan algunos parchecitos de nuestro magnífico patrimonio natural es gracias a ese esfuerzo, aunque las áreas naturales protegidas se siguen perdiendo todos los días.

Con el paso del tiempo, la agresión a la naturaleza guatemalteca ha cambiado, ha aumentado.

Ahora, además de los procesos de destrucción locales, nuestros ecosistemas tienen la gran presión de las modalidades de destrucción de las compañías transnacionales.

A quienes seguimos tratando de detener la destrucción de la naturaleza se nos llama ecoterroristas y guerrilleros, porque a quienes intentamos “persuadir” ahora es al Gobierno y a las compañías transnacionales.

¿Y por qué ahora presionamos a transnacionales y al Gobierno? Porque los procesos de destrucción que las transnacionales nos imponen son muchísimo más letales e irreversibles, y porque sus cómplices locales son los funcionarios de gobierno que se empeñan en seguir entregando nuestra riqueza natural.

Nuestra preocupación por el estado de la naturaleza no es reciente. Llevamos muchos años tratando de transmitir un mensaje: ¡Es imprudente destruir nuestro patrimonio natural! Desgraciadamente, después de tantos años, el tiempo nos ha dado la razón.

¿Por qué nos empeñamos entonces en seguir tratando de salvar lo poco que queda de nuestra naturaleza? Simplemente porque nos duele, por nosotros, por nuestros hijos, por la vida ¡por todo! Y pueden colocarnos los calificativos que quieran. Ni de izquierda ni de derecha, somos ecologistas, amamos esta Tierra, nos lastima su destrucción y hoy, igual que ayer, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para impedirla.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.