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Por sentido común
Por Magalí Rey Rosa - Colectivo MadreSelva - Guatemala, 3 de junio de 2005

El agua es un elemento esencial para la vida, fundamental para la supervivencia humana, estratégico para el desarrollo de las sociedades.

Impresionante la fotografía que mostraba la contaminación del río Las Vacas, que apareció el lunes 30 de mayo en la carátula de Prensa Libre. El crecimiento de la ciudad y el descuido de los habitantes transformaron un río sano e importante para del bienestar de la gente, en un río de basura.

Pero más impresionante todavía es que eso mismo estamos haciendo con toda nuestra riqueza natural, que no estamos dispuestos a admitirlo y menos a encaminar acciones para corregirlo.

Poco a poco hemos convertido uno de los lugares más privilegiados del planeta en un enorme vertedero de basura, donde ríos y lagos que fueron espectaculares están ahora contaminados, con selvas y bosques magníficos arrasados por el fuego y la tala, donde los suelos fértiles se van volviendo improductivos y saturados de productos químicos. Ni siquiera los lugares más hermosos, como el lago de Atitlán o Petén han merecido nuestra consideración.

Desde hace décadas se han hecho esfuerzos para detener este patrón inmisericorde de destrucción, pero éstos han resultado más que insuficientes. En las últimas décadas del siglo XX entraron en vigencia la Ley de Medio Ambiente y la Ley de Áreas Protegidas, pero no han tenido nunca un verdadero respaldo oficial ni respeto real por parte de la población.

Dentro del marco de impunidad general que caracteriza a nuestro país, la que se da en materia ambiental es altísima. Así, en lugar de disminuir, hemos aumentado el ritmo de destrucción de nuestra riqueza natural.

Hay un elemento que podría ayudarnos a comprender la importancia de conservar sanos nuestros ecosistemas, y ese elemento es el agua. Nadie, sin importar tendencia política, religión, grado de instrucción, clase social o sexo, se atrevería a negar que el agua es un elemento esencial para la vida, fundamental para la supervivencia humana, estratégico para el desarrollo de las sociedades.

Basta con reflexionar sobre la conexión entre el agua y los ecosistemas para caer en la cuenta de que mantener bien los ecosistemas es conservar nuestras fuentes de agua, es mantener una riqueza insustituible.

Si hacemos la relación entre el efecto que tienen las actividades humanas sobre el agua, encontramos un parámetro que nos permitiría tomar decisiones más acertadas sobre el uso de nuestro territorio.

Aquellas actividades y acciones que ayudan a conservar y mantener limpias nuestras fuentes de agua debieran ser favorecidas y privilegiadas por leyes y políticas gubernamentales. Aquellas actividades y acciones que contaminan las aguas y destruyen sus fuentes deberían ser desestimuladas, penalizadas y paulatinamente prohibidas. Por puro sentido común.

Fuente: www.prensalibre.com


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