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Los conflictos por agua
Por Magalí Rey Rosa - Guatemala, 5 de agosto de 2005

No debe aprobarse ningún instrumento legal que privatice nuestra agua para servir a intereses particulares.

Actualmente hay conflictos sobre el agua en muchas partes del mundo. Las sociedades industrializadas han revolucionado y organizado el sometimiento del agua, y hay muchas movilizaciones contra el despojo de agua que los grandes consorcios transnacionales hacen a las localidades y regiones.

Según Ismail Serageldin, vicepresidente del Banco Mundial en 1995, las principales causas geopolíticas de conflicto en el siglo XXI serán por el control del agua. Para Vandana Shiva las guerras del agua son aquéllas que ya se dan en todo el planeta, entre la ética universal del agua como una necesidad ecológica y la cultura corporativa de la privatización, la avaricia y el cercamiento del agua comunal.

En Guatemala no hay una ley que regule el uso y el acceso al agua, por lo que las propuestas sobre una ley de aguas ocupan actualmente parte del debate nacional.

Es importante tener un instrumento legal que regule el uso del agua y que proteja los intereses de los habitantes de Guatemala, por lo que queremos compartir, desde la perspectiva ecologista, algunas reflexiones que nos parecen importantes.

El agua ha sido siempre un bien de uso colectivo, que fluye y circula por todo el globo terrestre. Se evapora del mar y la tierra y se precipita, se acumula en lagos, acuíferos o glaciares, se funde y fluye arriba y debajo de la tierra, en dirección al mar, para volverse a evaporar. Durante todo es ciclo natural del agua se da un poderoso proceso de depuración.

Este proceso está siendo drásticamente alterado por todos los desechos industriales, químicos y urbanos, etc. que las sociedades modernas arrojan sobre las aguas. Debido a la deforestación masiva de los ecosistemas terrestres, que juegan un papel fundamental en el ciclo del agua, y por las alteraciones antes mencionadas, cada vez hay menos cantidad global de agua limpia para el consumo humano en todo el planeta.

Cualquier ley que se apruebe debería reconocer que el agua pertenece a la Tierra y a todas las especies. Es importante asegurar que las alteraciones a cuerpos de agua (como trasvases y represas) sean mínimas, porque su distribución natural no es caprichosa, obedece a leyes universales que los seres humanos no controlamos, y siempre está mejor protegida en sus cuencas naturales.

Disponer de una cantidad prudencial de agua limpia es un derecho humano básico y debe conservarse para todas las generaciones. El agua es un bien común por el que deben velar todas las instancias de gobierno; y todas y todos debemos compartir con el Gobierno el derecho y el deber de proteger el agua.

Fuente: www.prensalibre.com


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