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¿Responderá el ministro?
Por Magalí Rey Rosa - Guatemala, 2 de diciembre de 2005

El estudio para la minería de níquel del proyecto Fénix no tiene la información técnica requerida.

Las evaluaciones de impacto ambiental (EIA) se han convertido en una burla a los derechos de la población guatemalteca, respecto del cuidado de nuestros bienes naturales. El instrumento más importante para prevenir y mitigar los impactos ambientales negativos que pueda tener cualquier proyecto se ha corrompido totalmente, y esto aumenta los riesgos, la vulnerabilidad ambiental, y los costos económicos y sociales para nuestro país.

El Ministerio de Ambiente tiene la mayor cuota de responsabilidad en esta situación, que debería ser analizada y corregida internamente. No obstante, parece que a los funcionarios de dicho ministerio no les interesa, o puede ser que no haya capacidad técnica para analizar y entender esas evaluaciones.

Otro de los grandes problemas es que las EIA (que no son baratas) las pagan los interesados en hacer el proyecto. Como nadie muerde la mano que le da de comer, las evaluaciones salen como tacuche a la medida, para las compañías.

Para los grandes proyectos, que suelen ser los más peligrosos, en Guatemala se ha establecido ya un monopolio dominado por la Consultora Técnica Ambiental (CTA), la cual ha extendido sus dominios hasta El Salvador, donde trabaja ahora para las mineras que quieren operar en dicho país.

Acá, CTA ha maquilado las EIA para las minas de extracción de metales Marlin y La Hamaca en San Marcos, y Cerro Blanco, en Jutiapa. Todas son igual de deficientes.

Gracias a una nueva obra (de más de dos mil 400 páginas) del Dr. Adrián Juárez y CTA, mandamos al ministro de Ambiente una nota, de la cual copio extractos: “...hemos revisado parcialmente el Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto de Extracción Minera Fénix, ubicado en El Estor, Izabal, y vemos con mucha preocupación que este estudio no contempla la operación minera de manera integral, como lo exige el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales. Dicho estudio no tiene la información técnica requerida para evaluar los impactos de las actividades y del proceso minero.

Por ejemplo, en el folio 2426, en el primero de sus objetivos menciona que el Estudio de Impacto Ambiental de la planta de procesamiento de níquel se presentará durante el primer trimestre del año 2006.

Así resulta imposible evaluar el proceso completo. El EIA que la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN) presentó al Ministerio de Ambiente se limita únicamente a analizar la fase de extracción del mineral, dejando fuera la fase de procesamiento y transporte hasta su destino final.

Por tal razón manifestamos nuestro rechazo a que éste sea aprobado y solicitamos que se exija uno nuevo, que sí contemple todas las fases, con diseños detallados, verdaderos planes de mitigación y parámetros que realmente permitan identificar los impactos y tomar decisiones”.

¿Qué va a responder el Ministerio de Ambiente ante esta situación?

Fuente: www.prensalibre.com


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