¿Comete Inab ecocidio?
Por Magalí Rey Rosa - Guatemala, 15 de diciembre de 2006
¿A quién corresponde la obligación de investigar este grave delito que nos empobrece a todos?
Este es un caso que ilustra apropiadamente cómo se relacionan la problemática ecológica, la gente y el Gobierno en Guatemala. A finales de 2006, Guatemala tiene menos de 30 por ciento de su cobertura original de bosque.
En Totonicapán existen todavía bosques milenarios que son parte importante de nuestro patrimonio natural. Hay expertos que consideran que los bosques de Totonicapán tienen las mejores condiciones de conservación en todo el país.
Son formidables productores de hidrológicos: de la cumbre de María Tecún fluye el agua hacia cuencas de las vertientes del Pacífico, Atlántico y México, y hacia los ríos Motagua y Chixoy. De sus mil 200 nacimientos brota el agua que abastece a Totonicapán, Sololá y Quetzaltenango. Además, albergan la población más grande y mejor conservada de pinabete (Abies guatemalensis), especie endémica en grave peligro de extinción.
Estos bosques son de propiedad común. Los habitantes de Toto, organizados en parcialidades, los han cuidado por miles de años porque entienden la conexión directa entre bosques y agua. Saben que la tala para obtener dinero una sola vez y luego perder los beneficios que estos bosques ofrecen es una operación suicida.
La semana pasada se denunció que el Inab autorizó una operación de tala rasa en 25 caballerías de bosque en la parcialidad de Baquiax, Totonicapán. De ser cierta la denuncia, el caso es muy grave. Además de lo ya señalado, los últimos bosques que le quedan al país son vitales para prevenir las consecuencias catastróficas de fenómenos naturales y disminuir la vulnerabilidad ambiental.
Totonicapán no sufrió tanto como otros departamentos cuando pasó la tormenta tropical Stan, gracias a su cobertura boscosa. Los bosques de Totonicapán están dentro de un parque municipal, por lo que son área protegida y es competencia del Conap, no del Inab, autorizar una licencia maderera. ¿Quién es el funcionario responsable? ¿Quién va a investigar y deducir responsabilidades?
Bonito ejemplo de doble moral: mientras una institución gubernamental gasta miles de quetzales anunciado su programa Reverdecer Guatemala, otra institución del Gobierno -la que tiene la responsabilidad de velar por los bosques- consiente el ecocidio. Este atentado del Inab contra los bosques de Toto sorprenderá a algunos, pero desgraciadamente es sólo una de las miles de licencias de destrucción ambiental que extiende constantemente esa institución.
Para la gente de Totonicapán, nuestro respeto y admiración, porque hacen un peligroso y arriesgado trabajo en defensa de recursos naturales que pertenecen y benefician a toda la Nación. Y están contribuyendo a destruir el mito de que nadie cuida lo que es de todos.
Fuente: www.prensalibre.com |