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www.cambio.com (II)
Por Magalí Rey Rosa - Guatemala, 25 de febrero de 2007

Primera parte del presente artículo >>

¿Hay, entre nuestros líderes políticos, alguno capaz de entender e impulsar políticas ecológicas de supervivencia?

El cambio climático, causado -sobre todo- por la quema de hidrocarburos, pone en riesgo el futuro de la civilización humana. Es muy simple: nuestro planeta no tiene la capacidad para absorber ni procesar las enormes cantidades de carbono que se están extrayendo de las entrañas de la Tierra y liberando en la atmósfera.

Infortunadamente, la mayoría de las soluciones que se proponen en la actualidad -como los sumideros y el mercado de carbono, los biocombustibles y las megahidroeléctricas- no resuelven el enorme desequilibrio planetario que se ha creado.

Solamente se crea la ilusión de que se está haciendo algo. Este es un tema que se debe discutir detalladamente; pero lo que va quedando cada vez más claro es que la única solución, ante el cambio climático, es dejar de quemar hidrocarburos. O las consecuencias serán demasiado costosas e irreversibles.

Einstein decía que no se resuelve un problema con el mismo esquema mental que lo creó, y tal vez ahí radica precisamente la cuestión. El cambio mental que se requiere para enfrentar el desequilibrio climático planetario tiene que partir del reconocimiento de cuál es la raíz del problema.

En la actualidad, parece casi imposible encontrar este nivel de lucidez, tal vez porque las generaciones actuales fuimos educadas dentro del esquema mental de la civilización del petróleo; nos es muy difícil concebir la vida sin todas las comodidades que las tecnologías modernas nos brindan.

Lo que está en juego es la supervivencia o el colapso de las sociedades humanas. Pero cuando se discute el tema de las fuentes de energía, no todas las sociedades son iguales, y todo depende del cristal con que se mire.

Porque para los habitantes de los países ricos (y para los ricos de cualquier parte del mundo) la cuestión energética radica en cómo mantener sus altísimos niveles de consumo, mientras que para las grandes mayorías -compuestas sobre todo por quienes viven en los países empobrecidos- el mayor problema energético es cómo conseguir suficiente alimento para mantenerse vivos.

Una máxima ecologista dice: piensa globalmente, actúa localmente. Atendiendo el problema del cambio climático, en Guatemala tendríamos que proteger nuestros ecosistemas y recursos naturales, detener la expansión de la explotación de hidrocarburos, no entrar en el juego perverso de los biocombustibles, y adoptar sistemas de agricultura que no sean dependientes de pesticidas y abonos químicos.

¿Hay, entre nuestros líderes políticos, alguno capaz de entender e impulsar políticas ecológica de supervivencia?

Fuente: www.prensalibre.com - 230207


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