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Tal vez por ser mujer...
Por Magalí Rey Rosa - Guatemala, 10 de marzo de 2007

Ella considerará que las mujeres son siempre las más afectadas por la minería metálica.

El tema de la minería metálica ha sido una de las peores pesadillas a las que se han enfrentado muchas poblaciones guatemaltecas desde que empezó el gobierno del presidente Berger. El primer ministro de Energía y Minas de la actual administración fue Roberto González Díaz-Durán, con quien yo platiqué personalmente para transmitirle la preocupación -desde la perspectiva ecológica- por los peligros que conlleva la explotación de minerales metálicos y la indignación de miles de guatemaltecos ante el manifiesto apoyo gubernamental a las transnacionales mineras.

El entonces ministro, hábil político, me aseguró que ellos no harían nada que pudiera dañar al país o a la gente.

Mucho ha pasado desde entonces en el tema minero; nada bueno -por cierto- para la mayoría de las y los guatemaltecos. El segundo ministro de este gobierno, el señor Luis Ortiz, también se hizo el sordo ante la resistencia de las poblaciones guatemaltecas a que sus territorios fueran entregados y destruidos por la explotación de metales.

El malestar que causan los proyectos mineros continúa creciendo: ayer se publicó la noticia de que en Concepción Tutuapa, San Marcos, 80 alcaldes comunitarios entregaron los resultados de una consulta por medio de la cual se rechaza rotundamente cualquier proyecto de explotación de metales en ese municipio.

Esta mañana recibí un correo de las comunidades en resistencia de San Miguel Ixtahuacán, San Marcos, en el que denuncian cómo fueron engañados por Montana Explotadora, que ahora sufren de escasez de agua y que muchas de sus casas se están rajando por las constantes explosiones. Estas son comunidades que creyeron en las falsas promesas de los mineros, y por eso apoyaban el proyecto minero.

Yo no conozco personalmente a Carmen Urízar, pero he escuchado y leído comentarios muy favorables sobre ella, y quiero creer que su nombramiento como ministra de Energía y Minas es el milagro que hemos estado esperando.

De joven, la licenciada Urízar fue educada por gente con principios muy sólidos; Dina Fernández se refiere a ella como persona de gran calidad humana y de servicio a los demás. Me atrevo a apostar que su condición de mujer le permitirá escuchar a sus compatriotas y que ella considerará especialmente a las mujeres, que son siempre las más afectadas por la minería metálica.

Tal vez con ella podamos tener acceso a la información necesaria para saber realmente cuánto territorio guatemalteco ha sido entregado a las transnacionales mineras.

Ojalá no trate a las poblaciones guatemaltecas con el mismo irrespeto que exhibieron sus antecesores, porque así disminuiría el malestar y la indignación que hoy nos asfixian.

Fuente: www.prensalibre.com - 090307


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