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Regalos y deseos navideños
Por Magaly Rey Rosa - Guatemala, 21 de diciembre de 2007

Guatemala es ¡todavía! uno d e los lugares más hermosos del planeta Tierra. Pero sigue perdiendo aceleradamente su belleza y su bondad natural. Como en estos días vale soñar, desear y pedir, yo hago una lista de mis deseos ecológicos para Guatemala.

El primero sería detener la destrucción de los bosques y selvas que nos quedan. De esos ecosistemas sigue dependiendo nuestra calidad de vida. Se pueden valorar la estabilidad climática, los bienes que nos producen (agua, aire, suelos fértiles, materias primas) y los paisajes divinos con que nos bendicen, para comprender cuánto bienestar recibimos de esos bosques y selvas que seguimos destruyendo -ya sea con acciones directas o con nuestra indiferencia-.

Quisiera también que Guatemala fuera un lugar donde todas y todos tuvieran agua pura y abundante, porque en la actualidad mueren miles de niñas y niños guatemaltecos por enfermedades relacionadas con la escasez y la contaminación del agua; y miles (tal vez millones) de compatriotas no tienen agua potable en sus viviendas. Quisiera que nuestros lagos, ríos y mares fueran cristalinos, como antes, y que el agua fuera gratis, siempre.

Aire limpio sería otro de mis regalos para todos, porque -sobre todo en la capital, pero no solo aquí- estamos respirando un caldo de partículas contaminantes que tiene a la población padeciendo de asma y otras enfermedades de las vías respiratorias. Alimentos abundantes y sanos para todas y todos es otro pedido navideño.

Es inconcebible y perverso que la mitad de los niños guatemaltecos menores de 5 años padezca de desnutrición crónica, si vivimos en un lugar con condiciones ideales para la producción de alimentos.

Quisiera que en Guatemala se pudiera caminar tranquilamente. Caminar es un placer del que ya no podemos disfrutar y una opción para no contaminar que -muchas veces- no podemos escoger, por temor a ser destripados, asaltadas, secuestrados o violadas en cualquier parte y en cualquier momento.

Por último, pido iluminación y sabiduría para quienes van a dirigir nuestros destinos en los próximos cuatro años. Como mis deseos son de corte ecologista, ojalá el ingeniero Colom apoye al doctor Ferraté en su gestión a la cabeza del Ministerio de Ambiente. La voluntad política es el elemento clave que ha faltado para rescatar ecológicamente a Guatemala.

Si la gestión ambiental fuera uno de los elementos rectores en la conducción de nuestro país, tal vez todavía tengamos la posibilidad de recuperar y rescatar algo de la maravillosa riqueza natural que nos pertenece por herencia. Para todas y todos los guatemaltecos, mis mejores deseos por que estos sean días llenos de paz, que nos permitan ver juntos hacia el futuro, como hijos de esta bendita tierra. ¡Feliz Navidad!

Fuente: www.prensalibre.com.gt


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