Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 7 - 2010

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ya es muy tarde, señor Presidente
Por Manuel R Villacorta O. - Guatemala, 7 de febrero de 2010
manuelvillacorta@yahoo.com

Que el gobierno presidido por Álvaro Colom fracase no nos favorece a los guatemaltecos, lo mejor sería que su administración generase una sólida cosecha de éxitos. Pero la realidad impone límites -—como alguna vez lo expresó don Edelberto Torres— y las circunstancias devienen en efectos, en este caso penosamente desfavorables para él, su equipo de gobierno y para todos nosotros. No es necesario hacer una larga lista de los problemas irresueltos, basta mencionar la implacable y trágica violencia que suma víctimas por miles cada año, el agravamiento de una ofensiva pobreza que ya engulló incluso a casi toda la clase media, la incapacidad del sector público para financiarse suficientemente y con eficiencia garantizar salud y educación para los marginados (o sea, el 80% de la población).

Nadie esperaba milagros, más aun después de resistir como pueblo una cadena de gobiernos incapaces y corruptos. Pero hubo expectativas. Las hubo porque algunos creyeron que llegaba el ansiado turno de los socialdemócratas, en cuyo caso el perfil de Manuel Colom Argueta y de Alberto Fuentes Mohr quedaban como custodia moral para que los funcionarios de la UNE no le fallaran al pueblo, al pobre, principalmente.

Pero han pasado los meses y los años y no surge ese compromiso político que sedujo a muchos, las cuantiosas e innecesarias inversiones publicitarias, la obstinación de querer resolver los problemas estructurales por medio de una pretendida reforma fiscal, y recurrir a la misericordia social presentando a los pobres como sujeto activo, con el cual solidarizarse a partir de una campaña de distribución de bienes, han mostrado el infortunado incumplimiento político de la actual administración.

No soy enemigo del Gobierno. No soy político, ni aspiro puesto público alguno. Estaré eso sí —como muchos otros guatemaltecos— atento a servir al país desde donde las circunstancias así lo exijan. Tampoco creo en los actuales precandidatos a presidentes, ninguno muestra cualidades suficientes para garantizar el establecimiento de las bases y cimientos de los cuales surja la nueva Guatemala, que se nos escapa de las manos una y otra vez. Ni creo que en este momento exista un partido político que verdaderamente nos ofrezca la posibilidad de librarnos de este oscuro túnel en el que nos han insertado las malas elecciones populares y la incontable cantidad de impostores disfrazados de políticos. Porque todos somos culpables. Sólo los niños y los jóvenes quedan exculpados, son además, las víctimas directas de tanto desacierto, de tanta irresponsabilidad.

Señor Presidente se acaba el tiempo. Transcurrió la mejor etapa de su gobierno, dos años fundamentales para marcar las diferencias que tanto esperábamos. Sepa que hoy sus detractores son muchos, y que las próximas manifestaciones públicas serán genuinas, no concertadas y quizá incontrolables. Aunque algunos no lo crean, la paciencia popular se agotó.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.