Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Sobrevivencia artificial
Por Marc Thibault-Bellerose - Guatemala, 18 de septiembre de 2005

Anoche se estreno, en la cadena estadounidense CBS, la onceava temporada del muy popular programa de tele realidad “Survivor”, que se realizó en el parque nacional Yaxhá-Nakúm-Naranjo, en Petén. Allí se encontraron los participantes y sus más de 200 millones de televidentes en el entorno que promocionan como la misteriosa, fascinante y también desaparecida civilización maya. Aislados en el Parque Nacional, que fue cerrado durante toda la duración de la filmación, habrá que presumir que no se dieron cuenta que los mayas siguen constituyendo más de la mitad de la población guatemalteca...

El “Reality Show” culto, como la mayoría de sus símiles en ese género, transmite, a través de sus intrigas y de sus dramas artificiales, los valores pilares del orden hegemónico neoliberal. Dejados “a si mismos” durante unos 39 días en la inhóspita selva petenera, los 18 participantes (dicho sea de paso, todos blanquitos) competirán entre ellos para evitar la eliminación y que el último se quede con el premio de US$1 millón. A raíz del juego survivor se encuentra y se valoriza a ultranza la idea de la competencia y de la “competitividad” de los individuos como valor supremo. Como una metáfora de la sociedad neoliberal, los individuos se encuentran en la selva (el mercado del trabajo, por ejemplo) en donde conviven con otros seres humanos, que a pesar de sus posibles cualidades, deben siempre ser consideradas como un competidor. No se puede confiar en nadie porque el otro, como nosotros mismos, está persiguiendo su interés propio, lo que un día u otro tendrá que estar en contradicción con el nuestro. Así, el uso de lo colectivo, el otro, es concebido desde una perspectiva utilitarista, únicamente como un recurso, como otros, para alcanzar su interés individual. No hay mucho espacio en la sociedad neoliberal para el altruismo o para la solidaridad.

Los individuos en competencia deberán usar una estrategia elaborada y perversa para lograr sus fines. Sin embargo, tendrán que ser “flexibles” y estar listo para cualquier desafío. Flexibles y productivos, suena como un informe del Banco Mundial... Los comportamientos o ideas fuera de norma, así como las debilidades tanto físicas como emocionales, serán sancionados con la eliminación. De manera que si el individuo predomina, el conformismo es de rigor. En fin, tanto en Survivor como en la sociedad contemporánea del Norte, tanto en el mercado nacional, como en el ámbito comercial internacional, una especie de darwinismo social impondría que sólo los más fuertes sobreviven, los otros simplemente se quedan al margen y así debe ser, siempre hay ganadores y perdedores.

Extraña civilización post materialista del Norte, que ante el vacío existencial de los individuos-consumidores en donde su condición de sujeto es limitada a lo que eligen en el Walmart y en el control del televisor, los televidentes consumen el producto Survivor también por identificarse con los participantes, personas “comunes” como ellos, pero convertidos en héroes y sujetos por lograr sobrevivir en una selva media esterilizada. Viven a través de personas que bien podrían ser ellos mismos.

En Guatemala, la sobrevivencia no se crea artificialmente por el beneficio de los televidentes. Si se considera que 56% de la población vive en la pobreza, que 37% “sobrevive” con menos de US$2 diarios y que 16% vive en la pobreza extrema (menos de US$1 diario), se consta que la sobrevivencia no es un juego para muchos chapines sino su triste realidad cotidiana y no se la puede entregar por procuración.

Sin tener miles de páginas Internet y “blogs” dedicados a hacer el elogio de su personalidad, los éxitos de su última dieta u otras banalidades, ¿cuantos guatemaltecos y guatemaltecas logran alimentar a su familia diariamente sin saber cómo lo harán cuando se levantan por la mañana? ¿Cuantos chapines y chapinas logran seguir adelante, a pesar de haber presenciado la masacre de su familia, durante el conflicto interno? ¿Cuantos tienen que tomar a diario el mismo camino o la misma camioneta dónde son agredidos por los mismos pandilleros que les siguen cobrando el “impuesto de guerra” pistola en mano? ¿A cuantas familias no les queda otro remedio que rezar a Dios cada vez que llueve, por el temor que su casa caiga en el barranco o sea envuelta en lodo? Mientras que los 18 participantes survivereños viajaron a Guatemala para jugar a sobrevivir y llorar ante la televisión nacional, porque no pueden subir a un árbol o por que tienen un conflicto de personalidad con otro competidor, ¿cuantos connacionales harán el viaje en sentido contrario (hacía EEUU), arriesgando la vida en el desierto de Arizona a la merced de “coyotes” sin escrúpulos, sólo para tener una pequeña posibilidad de sobrevivir en una dignidad relativa?

Para esos millones de guatemaltecos y guatemaltecas, para la mitad de los niños del país que sufren de desnutrición, para las mujeres que tienen que sufrir la violencia machista todos los días, para los ancianos abandonados sin pensiones ni atención, el programa “Survivor” y toda la “bulla” que gira alrededor tiene algo de obsceno.

En el marco del día de la independencia, habría que rendirle homenaje a esos millones de héroes anónimos que sobreviven cada día en el mundo real, sin la perspectiva de ganar US$1 millón ni de tener el mismo número de páginas Internet en su honor. Sin embargo, también habría que resaltar que, a final de cuentas, las condiciones de sobrevivencia en las cuales viven esos millones de Guatemaltecos también son creadas artificialmente porque no descansan en la de escasez de recursos ni en la voluntad de Dios, sino el la injusta repartición de esos mismos recursos.

Fuente: www.i-dem.org - Guatemala, 16 de Septiembre de 2005 – Nueva Época número 817


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.