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“Una manera de morir”
Por Méndez Vides - Guatemala, 5 de octubre de 2004
mendezvides@itelgua.com

Mario Monteforte Toledo escribió la novela Una manera de morir luego de su primera estadía como profesor de Literatura en México, inspirado en el caso de su amigo José Revueltas. El mítico escritor revolucionario nació en 1914 y vivió entrando y saliendo de la cárcel desde los 15 años. En 1928 ingresa al partido comunista, de donde es expulsado en 1943 por sus ideas tildadas de revisionismo, por su oposición a Stalin. Marxista de pura cepa, Revueltas no puede vivir alejado del partido, se siente apestado, leproso, y retorna con la cabeza gacha a pedir el reingreso. Lo admiten pero debe renunciar públicamente a sus ideas y acatar las directrices del partido, lo que lo sumerge en un clima interno de vergüenza ideológica. Monteforte presenció el rechazo y la crítica que acosaron a su amigo tras la publicación de Los días terrenales en 1949. Lo habrá impresionado mucho el caso, más cuando su propio autoexilio se fundó en la oposición a la ortodoxia que vislumbró tras bambalinas en la Guatemala revolucionaria. El tema le quedaba ideal.

Autor en plena madurez se dedicó a escribir la gran novela que pronto le acarrearía terribles consecuencias. Ganó un concurso internacional, sacó el original del país clandestinamente y finalmente la novela apareció publicada en México. De inmediato, el autor sufrió las mismas reacciones que persiguieron a Revueltas. La izquierda dogmática lo rechazó. Se peleó con los amigos. Cuentan que en una reunión con los chapines, el ingenioso TitoMonterroso corrigió el título de la novela por Una manera de vivir. Monteforte, fácil para irritarse, le contestó con una trompada. De allí provino, según se dice, el distanciamiento entre los dos grandes narradores.

La Editorial Océano quiso encargarse del lanzamiento continental de la novela, pero le pidieron al autor que eliminara el capítulo donde se mofa de la Iglesia, y él no se prestó, temiendo que su obra fuera instrumentalizada. También detuvo la película que se iba a filmar, porque en los planes de producción habían puesto un retrato de Stalin tras el juicio que hace el partido al protagonista Peralta. La izquierda lo rechazaba y él no aceptó el empujón que sus opositores le prometían, por temor a resultar convertido en un instrumento del revisionismo ideológico.

Fueron muy escasas las ediciones de la novela, y Mario no ayudó en lo absoluto. En Francia se puso hecho una fiera cuando se enteró de que Gallimard había reeditado la obra. La ironía lo persiguió incluso después de la Perestroika y la caída del Muro de Berlín, porque en el cuarto de forros de su última novela, la Editorial Alfaguara deslizó una errata singular, al mencionar entre las obras publicadas del novelista una de título Una manera de vivir. Recuerdo a Mario mostrándome el error profundamente conmovido, pero resignado. Yo le comenté que aunque él se opusiera, su obra ya existía y tarde o temprano sería recuperada. Aceptó que tal vez sucedería después de muerto. Actualmente, Seymour Menton la traduce al inglés. En México ya se reverencia a Revueltas, así que tal vez por aquí sucede lo mismo con Monteforte y su gran novela.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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