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Ana María Rodas, poeta
Por Méndez Vides - Guatemala, 19 de julio de 2005
mendezvides@itelgua.com

Ana María Rodas se ganó el título de poeta tras el parto de un libro sin precedentes: Poemas de la izquierda erótica.

Ana María Rodas se ganó el título de poeta tras el parto de un libro sin precedentes: Poemas de la izquierda erótica. La obra singular apareció en julio de 1973, bellamente impresa en un formato inusual de pasta roja, ilustrado con manos enguantadas de Arnoldo Ramírez Amaya: las izquierdas empuñadas y las derechas lánguidas y complacientes. Eran los días cuando en Guatemala se alimentaba la insurrección, la rebeldía y la toma de conciencia política. Ana María sorbió aquel clima y con estilo claro y conmovedor, emprendió su propia revolución. Escandalizó a la sociedad pacata y convencional, cuestionó la esclavitud de la mujer, llevó al plano humano más íntimo la cuestión de la libertad.

El éxito de la obra fue inmediato, abundaron las fotocopias, se han venido sucediendo las ediciones y traducciones, ingresó al parnaso de las antologías y se convirtió en una referencia nacional y en motivo de influencia para las nuevas generaciones. El atractivo de la obra radica en la voz femenina, sensible y agresiva, que con gran claridad plantea la frustración de la mujer inmersa en las actividades cotidianas, el ama de casa que “debo esperar / y encender el fuego / y limpiar los muebles / y llenar de mantequilla el pan” mientras llega el marido a saciar su deseo y se marcha nuevamente a sus oficios. Los poemas encienden a los lectores, porque ya no es tiempo de mártires, y se invoca a clavar el puñal, a satisfacer el deseo carnal, a romper con la tristeza y escapar de la guerra interior, a soltar el alarido, a saciar los apetitos sin culpa, así como se come para matar el hambre o se reposa en la cama para satisfacer la necesidad del sueño. Una obra poética desafiante, pero claramente escrita por una voz tierna y sensible, de mujer que se siente viva y no un “ciprés de cementerio”, que descubrió la belleza y que no acepta los límites que se le imponen por su condición de género.

A dicha primera obra le siguieron las Cuatro esquinas del juego de una muñeca y El fin de los mitos y los sueños. Obras igualmente vitales y ricas, que la Editorial Piedra Santa reunió en un volumen muy digno que ya augura éxitos a su colección Mar de Tinta. Manos, muñecas y mitos integrados en un volumen vivo y actual, que continúa siendo la pesadilla para algunos y un manjar delicioso para la mayoría. Mañana miércoles estaremos dándole la bienvenida a esta nueva edición, a las 18:00 horas, en el Centro Cultural de la Embajada de México. No se pierdan la ocasión.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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