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Políticos chapuceros
Por Méndez Vides - Guatemala, 8 de septiembre de 2005
mendezvides@itelgua.com

Un elemento intrínseco de nuestra identidad.

En nuestro suelo se cultiva la chapucería como una religión, tanto en los hogares como en la vida pública, donde el Estado reúne a los expertos. Todo se arregla para que dure un poco, para mientras, porque no vale la pena pintar bien esta pared si la casa es alquilada y quizá me mude muy pronto, o para que no me suban la renta, aunque así se pase una década. Con los políticos es peor, porque las cosas deben durar tanto como duran ellos en el puesto, luego que sea otro quien cargue con la pena. La chapucería es un elemento intrínseco de nuestra identidad, aprendido en la práctica de nuestros gobernantes, quienes siempre han delegado funciones a personas incapaces, sujetos que duran alrededor de cuatro años en el ejercicio de oficios que los salvan a ellos de la indigencia, aunque se hunda el barco en el que vamos los demás. Carpinteros pasan a ser mecánicos, y a la inversa. Vean el caso de la mayoría de los diputados, chapuceros de primera en asuntos de legislación, iletrados, posiblemente supersticiosos y que ayudarían más a esta patria dejando de devengar sueldos que son un desperdicio y atendiendo sus puestos en el mercado o la carnicería o farmacia de su pueblo, donde son queridos.

La Municipalidad de Guatemala es experta en chapucerías, porque a todo le buscan la solución con lo temporal. Los problemas abundan y existe la buena intención de hacer todo lo posible, así que se las ingenian de manera extraordinaria para taparle el ojo al macho. Como no hay parques, se han inventado la figura aberrante de la vía dominical en la avenida Las Américas y parte de La Reforma, para que los comerciantes vendan más bicicletas. Es como cambiarle la identidad a la ciudad por horas: santa de día y zorra de noche. Como dicho día el tráfico se reduce, de una vez lo eliminan y despliegan un ejército de oficiales aburridos controlando a los pilotos que no saben de los cambios, que andan desesperados tratando de cruzar, porque la ciudad es otra el fin de semana. Por supuesto que dicho parque es efímero, un chapuz mientras dure el período del Alcalde actual, y nada que heredar a su sucesor sino pompas de jabón. Lo que manda es la creencia actual de que todo es pasajero, que sólo cuenta el instante.

Los problemas del tráfico en las horas pico se está resolviendo con otro chapuz feliz, porque de tal hora a tal hora la calzada Roosevelt lleva una vía, y en la tarde cambia, y así se ha resuelto temporalmente el problema, aunque algún incauto haya muerto por no estar bien informado. El problema de la falta de recursos es siempre la excusa para practicar la chapucería, porque no hay planeamiento real, porque la cosa es vivir cuidándonos del toro, y para ponerle el broche feliz la Muni va a construir un “metro” de tercermundistas, con autobuses en lugar de trenes, y quizá con carretas jaladas por mulas para cuando se acabe la gasolina

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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