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Ciclovía de la pobreza
Por Méndez Vides - Guatemala, 15 de diciembre de 2005
mendezvides@itelgua.com

Para que un par de ciclistas se entretengan los domingos.

Nuestras autoridades son capaces de sorprender a cualquiera. Vean si no la última locura de nuestra Muni, crear en una ciudad donde falta de todo una ciclovía para cuatro gatos, que pasa vacía toda la semana, desperdiciando así los millones recaudados entre los ciudadanos. El restar espacio de acceso a nuestro mugroso aeropuerto es la demostración de lo que nos puede afectar a todos las rencillas caprichosas de nuestro Alcalde, que cuando no está peleando con su colega Coro, se entretiene metiéndole zancadilla al Presidente. ¿Cómo hacerle entender que lo importante es la búsqueda del beneficio colectivo y no el poder personal? La Muni, como ya todos sabemos, ha demostrado una eficiencia impresionante en la captación de dinero, porque para cobrar son una maravilla. Ahora ya tienen plata, de lo que se enorgullecen. El problema es que no encuentran cómo gastársela. Se entretienen en proyectos cortoplacistas, gastando millones en crear vías que a los dos años borran porque no resultaron y destruyen lo construido para hacerlo de otra manera (un ejemplo es el famoso paso paralelo a la Roosevelt, que cambia de función a cada poco). Un derroche que va en contra del espíritu de austeridad que demanda la época. Si tanto les sobra la plata y no saben en qué invertirla, sería mejor que la pusieran en un banco a ganar intereses mientras se sientan a pensar con la cabeza.

Con la ciclovía se pasaron, o como me decía un piloto de taxi: “esto llora sangre”. La entrada al aeropuerto de la miseria, era lo único que tenía de medio digno dicho lugar. Se pasaba bajo la arcada de ladrillo, que con el perdón por las distancias, es nuestra Puerta de Alcalá, y se ingresaba a la Terminal Aérea. Ahora hay que echarse un paseo más largo, recular, dar vueltas y vueltas como en la rueda de los caballitos para que un par de ciclistas se entretengan los domingos en una vía libre de presiones, asoleándose, observados por el hambre de una ciudad sin agua potable, con barrios sin un sistema de drenaje decente, donde la masa vive apretada y enojada por el olvido, porque para lo que ellos necesitan nunca hay plata. Hace años, el Gobierno invirtió nuestros impuestos en el Parque La Democracia, espacio de quien nadie habla hoy en día porque huele a corrupción de las peores. Allí quedaría bien la ciclovía. El Gobierno también se va a tirar cientos de millones en la remodelación de un aeropuerto muerto. La razón, porque no hay plata suficiente para construir el nuevo, aunque se podría empezar comprando la tierra, trazando pistas, planificando. ¿Será que la Muni antes de aportar la autopista al nuevo plan, se las ingenió para convertirla en otra cosa?

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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