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Gobernados por delincuentes
Por Adolfo Méndez Vides - Guatemala, 21 de junio de 2007
mendezvides@itelgua.com

Nos han quitado las garantías y la libertad.

Nuestra historia está llena de prohibiciones, de límites, de dominio vía la fuerza o la amenaza del Infierno en el más allá. A los indígenas se les prohibía montar a caballo para limitar su destino al de bestia de carga que se acostumbraran y corrieran detrás del patrón llevando con el mecapal la inmensa carga de maíz en redes o leña por tarea. La dominación debía ser completa para anular la rebeldía en las fincas. Lo del derecho de pernada no será un invento legendario, así que de seguro muchos padres y maridos habrán tenido que tragar saliva y dar las gracias por la cortesía de los patrones hacia sus mujeres, en ese origen espurio del mestizaje. El propósito era determinar quién mandaba, la manera de los dueños de la riqueza de definir su poder sobre vasallos o esclavos, así como la autoridad de los gobernantes sobre la masa.

Cuentan que Ubico se paseaba de pueblo en pueblo manejando su moto de nazi, y que en una ocasión se detuvo asombrado al descubrir a una mujer llorando en la alameda de entrada a Chimaltenango. El Presidente le preguntó cuál era la causa de tanto escándalo, y ella se quejó del hijo exigente que acababa de golpearla debido a un descuido en el lavado de su mejor camisa de vestir. Ubico no quiso saber más, juez y parte ordenó a la Policía local que fueran a traerlo del pescuezo y le recetó dos noches en la cárcel y una buena tunda. Ella agradeció el honor. La mujer habrá tenido que llorarle esa noche al policía de turno para que le permitiera alimentar al hijo tras las rejas, y días más tarde le habrá curado las heridas del chicote en las posaderas, lamentándose juntos por la tristeza.

Se vivía en la barbarie, pero hay quienes recuerdan con nostalgia esos tiempos por cuanto se aplicaba de inmediato la justicia. Ahora estamos inconformes con esta vida tan moderna y civilizada, de pueblo pobre que mantiene con lujos al procurador de los Derechos Humanos para que proteja a quienes nos hacen daño, para que salgan libres y sin castigo, porque la Ley se hizo para perseguir a Natividad Trejo, el chofer que mató en defensa propia y sufrió nueve meses en chirona, que salió como héroe desempleado, amenazado de muerte y vigilado por dos radiopatrullas que impiden su cacería. Los delincuentes han sustituido a los antiguos gobernantes, porque aprendieron la cultura del chapín, porque aquí reina el que domina haciendo temblar, el que tiene de su lado a las fuerzas de seguridad, y amenaza a los suyos con el castigo. Los delincuentes nos tienen de rodillas, viviendo un Estado de Sitio no declarado. Nos han quitado las garantías y la libertad, pero es más o menos así como hemos sobrevivido por más de 500 años. Se han convertido en gobernantes de esta tierra pacífica y bella, de lagos y volcanes, de esclavos.

Fuente: www.elperiodico.com


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