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¿Dónde está la izquierda?
Por Adolfo Méndez Vides - Guatemala, 19 de julio de 2007
mendezvides@itelgua.com

Los indecisos son la oposición, la base de la nueva izquierda.

Nací en plenos tiempos de la Guerra Fría, cuando decidir entre el bien y el mal lo era todo. Unos se decían de “derecha” y estaban convencidos de que eso era lo bueno y la respuesta a todas las ilusiones de la humanidad, preservar las cosas propias y ser una estrellita más en la bandera del Imperio. Al otro lado estaban quienes creían que nada se justifica en la vida si el bienestar no es compartido, se decían de “izquierda” y se sacrificaban a cuenta de abonar el camino del cambio, idealizando la bandera roja con la hoz y el martillo.

Entre derecha e izquierda se partió el mundo, eran dos rumbos posibles y libertad para elegir. En Guatemala continuaba el enfrentamiento y represión cuando los alemanes ya estaban derrumbando el muro y la Unión de Repúblicas Soviéticas expiraba, siendo sus siglas en la actualidad apenas una referencia del pasado o un detalle en los souvenirs que más de un nostálgico porta como llavero. La Perestroika dejó sin cabeza a la mitad del mundo porque desapareció la dualidad, ahora solo existe una fuerza. Ganó lo material sobre la vida, tener cosas, comodidad y placer, consumir como destino, vivir cada quién según se pueda como en la selva, donde las fieras se comen unas a otras. Ya casi nadie quiere dar, compartir, ni sacrificarse por los demás. En política, el discurso de izquierda con visión de reformas y transformación social no capta votos. Los ciudadanos miran hacia el norte como única realidad posible, y las leyes del mercado son los nuevos mandamientos.

En los países vecinos hay partidos poderosos que se llaman de izquierda. En Nicaragua, Daniel Ortega regresó al poder por elección popular. En El Salvador, el FSLN es una fuerza política importante, y su fallecido líder, Shafik Handal, estuvo a punto de ganarle las elecciones al actual Gobierno, pero cometió la indiscreción de prometer desdolarizar la economía y los cheros solo se adaptan a cambios que no impliquen retroceder. Pero en Guatemala los comandantes guerrilleros no levantan el voto. ¿Fue tan grande nuestra desilusión tras el conflicto armado? Miles de jóvenes entregaron la vida para tener una Guatemala diferente, pero la evocación de sus ideales se apagó tras el fracaso y la negociación de la paz. Quizá lo más sano hubiera sido no entrar a la política y convertirse en leyenda. Ahora nuestros dirigentes no son de derecha ni izquierda, porque no existe la dualidad, ahora todos son del “mercado”, y no proponen transformaciones, porque quien lo intenta perece ignorado. ¿No les resulta muy triste? Sin opciones no existen rumbos diferentes hacia dónde mirar cuando el país entero se sume en el agujero de La Parroquia. ¿Será por eso que no hay un candidato que arrastre el voto masivamente? Nuestro próximo Presidente será escogido por unos pocos entre un montón de opciones parecidas, sin tomar en cuenta el rechazo de más del 40 por ciento de indecisos. Los indecisos son la oposición, la base de la nueva izquierda.

Fuente: www.elperiodico.com


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