Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Nuevo aeropuerto sin baños
Por Méndez Vides - Guatemala, 6 de diciembre de 2007

A los arquitectos habría que ponerlos en fila.

No hay duda, no importa qué tan grande sea la obra, qué tan majestuosa, qué tan cara, a lo único que no se le da importancia en Guatemala es a los baños. Los pasillos grandes, la luz nítida, mucho de show pero nada de servicio a los pasajeros. Saben ustedes lo que significa para una mancha de hermanos lejanos regresar a su país, descender en un nítido aeropuerto, sentirse perdidos porque dejaron una patria fea y de regreso los cachetea la prosperidad, hasta que el ensueño se desvanece porque necesitan de un baño. Hay uno aquí, les señala un empleado de mantenimiento, y otro más allá. De un lado del inmenso pasillo está el cuartito para caballeros, y del otro lado el de las damas.

La fila es inmensa. Sale hasta el corredor. Hay tiempo para apreciar la altura, la sensación refrescante de la luz, pero luego es la pesadilla de una cuevita con un par de apartados con inodoro e igual número de mingitorios. La fila es molesta, el viaje ha sido largo y ya no importa perder la vergüenza.

Un tipo está sentado en el primer apartado, tapando con un diario la inmensa rendija que expone su momento de humildad ante el público urgido. Todos le silban al dichoso por andar con tantos remilgos. Date prisa, le piden. El aroma es nauseabundo, porque el pequeño baño no tiene iluminación ni ventilación apropiada. Parece de oficina de abogados, o de pequeño centro comercial.

Un francés se pone al final de la fila y está desesperado, pero no le queda otra. Pregunta con marcado acento si no hay otro baño cerca en tan inmensa instalación, y le señalan el que está a una cuadra de distancia, donde se ve otra cola. ¿Cómo es posible?, dice un guatemalteco molesto, ¿que gastemos tantos millones en un aeropuerto así de inmenso y se nos olvide construir baños?
Es la cultura chapina de no querer pensar en lo que nos expone a la miseria humana, a las necesidades físicas. En Guate los baños públicos dan tristeza. Miguel Ángel Asturias nos cuenta que en el Altiplano se acostumbraban los excusados al aire libre frente a las cantinas, y cuando alguien iba a sentarse, para que no le diera pena, le prestaban una máscara de venado o de jaguar para cubrirse la cara. Era como la puerta, o algo parecido a la reacción del avestruz. Está bien, eso se da en rincones para bolos, pero en un aeropuerto tan hermoso es una vergüenza nacional. A los arquitectos habría que ponerlos en la fila, para que escucharan las quejas de los usuarios, lo que les dicen los que aguardan, tratando de no respirar, para obligarlos a botar la pared y rehacer los baños como se debe. En estos días están planeando inaugurar el edificio, y ojalá al Presidente le dieran ganas de ir al baño, y tuviera que esperar su turno en el inmenso pasillo, para que le entre la cólera por andar jugando a miserables. Porque de qué sirve que nos modernicemos en apariencia si ni siquiera nos preocupamos por la gente que utilizará el espacio. Es lamentable, y de muy mal gusto haber construido tan hermoso edificio y dejar en la sepultura los baños.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.